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sábado, 10 de noviembre de 2012

Tango cubano

Por Esteban Fiorentino
Ocurre, cada tanto, un fenómeno fugaz, raro e inexplicable que nos arrebata la monotonía y nos cambia, aunque sea momentáneamente, la existencia. Este hecho, independientemente que se trate de una mirada cómplice, un gesto de aprobación, el aliento de un amigo o la sonrisa tímida e intrigante de una dama, por intempestivo nos confronta con el universo y su soledad pero con un guiño ameno, cercano, que acota su infinitud.
Algo así nos pasó hace unos días y en un año de emociones fuertes quisimos compartirla con Uds. Ex profeso procuramos que la ducentésima entrada del sitio lo reflejara, justo en el Día de la Tradición Argentina. Transitando los últimos días de nuestro Certamen Literario, ya a punto de distribuir los trabajos presentados a los distintos jurados y cuando creíamos que ya no llegarían obras rezagadas recibimos una encomienda cuyo remitente indicaba "Habana Centro". 
Más de una década organizando concursos de letras nos tiene algo curtidos pero siempre es una alegría recibir trabajos allende las fronteras argentinas, más cuando nuestros certámenes son temáticos y de tinte tanguera. Sin embargo, la fisonomía del paquete, cúbico y achatado, como una caja de CDs, nos intrigaba. Pese a la ansiedad (y mi ya crónica impaciencia) esperé a que el presidente de este Centro Cultural llegara para que tenga él el gusto de abrirlo. Como intuíamos, no habían párrafos ni versos sobre el "Lunfardo" pero sí dos poesías, un disco compacto y una muy bonita carta de Yolanda Sierra Guerra.
Yoly Sierra, vamos a tomarnos el atrevimiento de llamarla con la familiaridad de una amiga, nos cuenta en su misiva su versatilidad creativa y la amplitud artística que la expone como guionista radial, actriz y compositora.  En el marco de un proyecto musical a denominarse "La vuelta al mundo en un pentagrama", Yoly explora los mundillos de las personalidades de la cultura internacional que marcaron su vida, en especial el Tango y la figura de Carlos Gardel. Su apego a la cultura rioplatense la llevó a sumergirse en producciones televisivas argentinas (telenovelas, por lo general) para nutrirse del color local, "las cadencias y formas de pronunciación y de conjugación idóneas para cantar un tango". Caso puntual, la comedia romántica "Por amor a vos" emitida hace un tiempo por Canal 13 y cuya cortina musical interpretan Valeria Lynch y Cacho Castaña...


Por último, manifestaba su deseo de divulgar su obra y llegar con ella a entidades como la nuestra, encargadas de divulgar y fomentar la música ciudadana, y en especial a familiares del "Zorzal Criollo".  Trataremos de complacer su anhelo y, por lo pronto, compartimos con Uds sus versos y su versión musical interpretada por Lis Rivero, con arreglos de Osvaldo R. de la Torre y base de Gonzalo Yunior.

"Homenaje a Carlos Gardel" (Tango)
Fue tierra, la que te vio crecer
y en la colombiana, fuiste a desaparecer
una madre humilde arropó tu niñez
y Buenos Aires, fue tu vida y tu "Volver"
Cantor del Pueblo, voz que no muere
ya ni el Lunfardo, es igual si vos no estás
tomá este tango de una mina que te quiere
aunque no tenga tu magia al cantar.
"La guitarra en el ropero"
la chacarera al andar
la milonga, en el puchero
todas listas a volar...
Cantor del Pueblo, voz que perdura
"Mi noche triste", no es igual si vos no estás
tango romántico, de amor y de locura
tango salido del arrabal
Galán Morocho, de inefable tesitura
¡Ay, quien tuviera tu magia al cantar!
"Tango del inmigrante"
Con inmenso cariño, 

dedicado a todos aquellos 

que tuvieron que emigrar de su país 
y fueron acogidos por Argentina
 y han hecho su vida en este hermoso país

Añoranza de la tierra amada
que se suple con palabras
dichas en lengua natal
y con las comidas que la abuela
persiste en guisarme
para no olvidar.
Traje mi esperanza a la Argentina
que como un hada madrina
me acunó en un bandoneón
y con las notas de un tango
desgarrado y solidario
arrulló mi corazón.
Cantá conmigo inmigrante
como el buen amante
canta a su mujer
no hay que ser un gran cantante
basta el sentimiento
que vos le ponés.
Si unís tu voz a la mía
la melancolía
se puede atenuar
con este tango de hermanos
que cualquier paisano
se sume a cantar.

domingo, 1 de julio de 2012

Desde el recuerdo te vuelvo a ver...


Por Rubén Fiorentino
Quienes estuvimos anoche, sábado 30 de Junio, en la sala del cine teatro Stella Maris podemos certificar, que una vez más como hace ya veinte años se cumple la eterna profecía troileana de ver al “Zorzal” siempre llegando, como alguna vez lo hiciera a ese escenario que lo vio desplegar todo su arte allá por 1933. 
Volvió de la mano de un tano calabrés, Mario Calónico, presidente de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y Cultural "Dante Alighieri", que fogonea estos actos, impulsado por su devoción infinita al más grande cantor popular de todos los tiempos. Volvió reencarnado en hombres y mujeres de hoy que siguen sus huellas y recogen sus enseñanzas. Volvió para hacer cierto el milagro de cada día cantar mejor. Volvió una noche, como su tango y no con la frente marchita como asegura Le Pera en otro. Tampoco hecho millones porque el espacio físico no da para tanto, pero sí de cientos, como abanderado de nuestra legión tanguera. Volvió en el recuerdo repetido hasta el cansancio por el historiador Jorge Tirigall.
Lo percibíamos allí, en el viejo escenario de Martín y Omar 399 que alguna vez fuera del cine Real. Estaba en los desplazamientos coreográficos de Érika y Martín, en el decir galano de Rafael Ruffet, en la capacidad aglutinante de talentos femeninos de Claudio Durán, lo hacía además en Sueño querido, Los timbos y Siga cantando nomás aquellos temas iniciales que nos regalaron con su natural capacidad Andrea Bollof y Sandra Antonucci, “Las musas orilleras”.  Lo reconocimos también en la fuerza interpretativa de Carolina Martínez y el eficaz acompañamiento de Jorge Cordone que nos ofrecieron Andate por Diós, Y te parece todavía, para rematarla con Melodía de Arrabal.
Aparecía a continuación con Carla Ceccheto y Mariano Botto que en gran estilo nos dijeron La flor de la noche, Tango al sur y Lejana tierra mía. Lo reconocimos en Estela Bonnet y Claudio Parenti que nos dejaban Cuando tu no estás, Murmullos y Por una cabeza y en Virginia Krammer y Alicia Ferreira que nos deleitaron con Mensaje, Desencuentro y Golondrinas.
Teatro "Stella Maris"
Se insinuaba también con Luis Migliori y ese cuarteto virtuoso que desgranaba páginas instrumentales como esa selección de valses vieneses, Alucinado, El huracán, El porteñito, Canaro en Paris, Quejas de bandoneón, Tanguera, La cumparsita y otros cantados en impecable estilo por Sergio Ugarte y Daniel Alexis como Remembranzas, Canzoneta, Por una cabeza, Yira yira, A media luz, Caminito, La última copa, Y todavía te quiero y tantos otros que sería largo enumerar.  
Lo adivinamos en Gabriela Miguel y ese Honrar la vida de Eladia Blázquez, Tarde o acaso en Pasional de Caldarella y Soto. Estaba en el rostro radiante de Teresita Caparelli, en las señales aprobatorias de los difusores Pedro Cahue, Jorge Gatti y Jorge Bottino quien alguna vez y para los tiempos lo bautizara como “Unicato”, en Horacio que para la televisión local cubría el acto en “Somos Norte”, se reencarnaba en la Asociación de Jubilados y Pensionados de Standard Electric, en Hijos y Amigos de San Isidro, en San Isidro Tradicional, en la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de San Isidro, La Sociedad Italiana Unione e Benebolenza de Tigre, San Fernando Tradicional, la Asociación Histórico Cultural “El Cañón”, el Círculo de Poetas de Boulogne, entidades estas que a través de sus representantes cantaban el presente, aparecía en las lágimas del propio Calónico citando a Raúl Méndez que a comienzos de semana había emprendido la gira celestial, en la mirada atenta del director de la Orquesta de Conciertos de San Isidro, Juvenal Ghiotto y en mi recuerdo personal, cuando sobre ese mismo escenario y acompañado del fueye de José Luis Philipp recitaba aquellos versos de Humberto Constantini que nos afirmaba que “ y claro, lo deseamos y vino y nos salió morocho, glorioso engominado, eterno como un Diós o como un disco, se entreabrieron los cielos de costado y su voz nos cantaba: Mi Buenos Aires querido”…   

lunes, 27 de junio de 2011

Cada año sale mejor

Por Rubén Fiorentino
En el marco de una gélida noche, se celebró el pasado sábado 25 de Junio el anual homenaje a Carlos Gardel organizado por la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y Cultural “Dante Alighieri”. A setenta y seis años de los trágicos sucesos de Medellín la entidad sanisidrense celebró en el cine-teatro Stella Maris el clásico tributo al “Zorzal Criollo”, como ya es costumbre, desde hace diecinueve ininterrumpidos años.
La concurrencia era más que importante a pesar de la temperatura cuando el conductor del evento, Rafael Ruffet abriera la jornada con las palabras de bienvenida. Es de hacer notar la presencia en la sala de reconocidos difusores como Jorge Gatti, Jorge Bottino, Aníbal Hugo Gabarrella, a los que necesariamente deberíamos sumar al nombrado Ruffet y a quien estas líneas escribe que a pesar de no estar hoy en actividad se siente después de casi veinte años frente a un micrófono uno más de ellos. También se hicieron presentes autoridades como Teresita de Capparelli y representantes de entidades amigas de los organizadores como casi todas las que representan a la colectividad italiana en Zona Norte, Centros de Jubilados de Standard Electric y “Salvador Mario Prado”, Centro Cultural del Tango Zona Norte, Asociación “Hijos y Amigos de San Isidro”, Agrupación Histórico Cultural “El Cañón”, etc.
Inauguraron la jornada el conjunto “Las musas orilleras” que integran Sandra Antonucci y Andrea Bolloff. La primera pulsando con acierto su guitarra para que la otra nos regalara su bello y afinado canto. Obras tan disímiles como Quedémonos aquí, Gota de Lluvia, Pipistrela, Golondrinas, Cuando tú no estás y Lejana tierra mía que hicieron bajar de la platea los primeros aplausos de una noche que recién estaba en pañales.
Impensadamente me tocó acceder al escenario que alguna vez pisara “El morocho del Abasto” para hacer en nombre de la institución que presido mi recordación. Tras un breve diálogo con Ruffet leí a la concurrencia la Teoría sobre Gardel escrita por Héctor Negro y como diría Carlitos…”la barra completamente agradecida”. Mi alocución brindó el tiempo justo para que Luis Migliori y su formación se alistara del otro lado del telón para salir al ruedo. El huracán marcó la apertura de un rosario de composiciones instrumentales algunas e interpretadas con un excelente nivel otras en la voz de Daniel Alexis.
Así fueron surgiendo páginas que hicieron vibrar a la concurrencia, tales como Cuando llora la milonga, Melodía de arrabal, Por una cabeza, Y todavía te quiero, Nocturna, La última copa, Malena, Alucinado, Desde el alma, Pasional, Remembranzas, Selección de valses vieneses, Uno, Cambalache, Quejas de bandoneón hasta llegar al cierre obligado con el “Himno del Rio de la Plata”, La cumparsita, donde teclado, violín y bandoneones tuvieron oportunidad de brindar solos de aquellos instrumentos demostrando cada uno de ellos, un singular talento. Arreciaban los aplausos cuando Ruffet invitó a un breve intervalo. Concluido éste la reanudación acercó a la consideración del público al historiador del terruño, Jorge Tirigall que trazó una semblanza entre “El bronce que sonríe” y el crédito local Raúl Iriarte y luego a una juvenil formación, no obstante su vestimenta, instrumentos y estilo.
Era nada menos que La Antigua Fray Pimiento, conjunto formado por Laura Resua en flauta traversa, Gonzalo Dalairac en guitarra, Emiliano Stirling en clarinete y Matias Lovati en violín corneta a quienes debemos sumar a la pareja de bailarines formada por Adriana Benìtez y Adrián Griffero, y a un cantor, hecho como a la medida, Mauricio Díaz. Viejas melodías se adueñaron de la noche donde Gardel era el motivo convocante. Gallo ciego, El incendio, Orillas del Plata, El pillín, Buenos Aires Lágrimas y sonrisas, Don Juan, Gran Hotel Victoria y El porteñito fueron los títulos que el soberano supo escuchar en respetuoso silencio primero y premiar con aplausos y aclamaciones después.
Desde mi situación de improvisado cronista del espectáculo pude notar a los muchos que se levantaban de sus asientos y de pié vitoreaban a los artistas. En el curso de la jornada la entidad organizadora agasajó gentilmente a las damas participantes del espectáculo con sendos ramos de flores e hizo entrega de un reconocimiento en forma de plaqueta a la Sociedad Abruzzeza de San Isidro. El cierre nos encontró a todos pugnando por acercarnos a un muy solicitado Mario Calónico, mentor de estos ya tradicionales homenajes para transmitirle cuan brillante había sido el espectáculo ofrecido.

miércoles, 25 de mayo de 2011

El morocho de San Isidro

Por Esteban Fiorentino
Los viejos adoquines de la calle Liniers, donde viven mis abuelos maternos, seguramente sean los mismos, como los que forman el clásico empedrado que se mantiene en el casco histórico del partido. Acaso también lo sean, los naranjos que aún pueden observarse en distintas veredas de San Isidro y que tuvieron mejor suerte que el que se erguía frente a aquella casa.

Ambos fueron testigo de esta historia que por sencilla no deja de ser excepcional, la que une al ídolo máximo del canto popular rioplatense con el pago chico que este mes celebra sus fiestas patronales.

Cuenta el historiador local Jorge Tirigall, en San Isidro, algo de nuestro ayer, que Carlos Gardel se presentó en San Isidro en cinco oportunidades allá por 1933, siendo aquí precisamente donde actuó en público por última vez en tierras argentinas. Sin embargo, su relación con este departamento del Norte del Gran Buenos Aires es cerca de tres décadas anterior e incluso supera su efímera pero prodigiosa vida terrena.

Más allá de las interminables polémicas que suscita el origen del llamado “Morocho del Abasto”, para encarar este trabajo tomamos la versión oficial del Gardel francés, esa que defendía a muerte nuestro amigo y socio de Honor, el bandoneonista Miguel Bonano, quien acompañara al eximio cantor.

De acuerdo a esta versión, el joven Gardel habría trascurrido sus días escolares entre el Colegio San Carlos, de la obra salesiana (institución luego llamada Pío IX), y el San Estanislao, al que se cambia en 1904 y donde señala Gerardo Bra (en "¿Dónde nació Carlos Gardel?") sus calificaciones mejoran ostensiblemente, aunque no fueran especialmente malas en la primera escuela, pese a su tentación de “hacerse la rata”. Señala la leyenda que en allá por 1902 en los patios del San Carlos podía observarse a dos niños que compartirían no solo el cariño y el fervor popular sino un destino trágico y prematuro, el “Bronce que sonríe” y el beato Ceferino Namuncurá. Añade el relato que ambos compartieron el coro del colegio y otras clases, como catequesis. Entre las siluetas de varios chicos podía distinguirse la figura de un sacerdote que oficiaba de profesor. Aquí yace lo novedoso de la historia y de este primer lazo que une a Carlos Gardel con la historia comunal. Ese cura que guiaba a los jóvenes Carlitos, Ceferino y tantos otros era José Luis Castiglia, a quien San Isidro dedica un espacio público.

Padre José Luis Castiglia
Curiosamente, siempre me sorprendió la imponente estatua de un hombre mayor que comanda el centro de la plaza en la que disfruté juegos, paseos en bicicleta o calesita y que constituyen algunos de mis mejores recuerdos de la infancia. Recuerdo haber preguntado a mi abuelo quién era esa persona perpetuada en ese paseo que se halla escoltado por las calles Garibaldi, Alberti, Don Bosco y O´Higgins. Como ex alumno del Colegio “Santa Isabel” y como viejo vecino nacido en el barrio “La Calabria” de San Isidro, mi abuelo no podía confundirse: “es el padre Castiglia”.

Efectivamente, quien fuera docente de Gardel era el mismo que había fundado un “Oratorio Festivo” en 1903 para la instrucción de los más pequeños y que en 1926 pasaría a denominarse como en la actualidad, Colegio Santa Isabel.

Por otra parte, y más allá de los registros oficiales, las incursiones del “Morocho” por estas latitudes seguramente fueron más que las cinco que efectivamente identifican Tirigall y Zatti. Es ampliamente conocida su afición por el turf dada su amistad con el legendario jockey uruguayo Irineo Leguisamo, vecino del partido, por lo que sus visitas fueron varias. Sin embargo, es preferible desandar aquellas que guardan registros concretos.


 "Plaza Hotel" contruido sobre las ruinas del Cine "Acassuso"

Carlos Gardel incursionó por primera vez en San Isidro el 13 de mayo de 1933. El pago chico se aprestaba a vivir intensamente sus fiestas patronales con sus recordadas kermeses cuando, a escasos metros de la Plaza Mitre (conocida popularmente como Plaza del Reloj) escenario de las mismas, en la calle 9 de julio 533 se divisa la sombra del auto conducido por Antonio Sumage. Dicho vehículo llevaba al actor Vicente Padula y al ídolo al desaparecido Cine “Acassuso” donde se presentaría sin micrófono ante el menudo público (apenas trece filas completas) que aguardaba a Gardel, tras la proyección de Aquí sobra uno.


Exactamente un mes después, el 13 de junio de ese año, Gardel reincidiría. Ido Bentivogli, dueño del Cine Astro de la Avenida Santa Fe 1860, había firmado el contrato correspondiente con el apoderado del morocho cantor, José Razzano, de acuerdo a documentos obtenidos por el investigador local Mario Castro.

El propio Tirigall nos expone una curiosidad sobre esta presentación, siguiendo el relato de Enrique Leonardi, vecino cuya familia regenteaba el cine Select de dicha ciudad. El propietario del Cine Astro cedía la sala en ocasiones para que los acomodadores obtuvieran un premio extra. Uno de ellos, apellidado Galindo, había intercedido ante la esposa de Víctor Ruano, director de Radio Callao, para que fuera posible la actuación del cantor, aprovechando la vecindad de la pareja (vivía en la vieja calle América, actualmente Hipólito Irigoyen, cerca de Tres Sargentos, en Martínez). Luego de su presentación, y cuando ya enfilaba hacia la puerta, un grupo de acomodadores se acercó a Gardel para consultarle cuánto debía abonársele en concepto de cachet. El “Zorzal Criollo” esbozó su clásica sonrisa y no aceptó dinero alguno puesto que cualquiera hubiera sido la recaudación no alcanzaría para pagar sus servicios y se despidió recomendándoles que disfrutaran el dinero obtenido.

El antiguo Real Cine (hoy Cine Teatro Stella Maris) que posee la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y Cultural “Dante Alighieri” de San Isidro en Martín y Omar 399 fue el escenario de la tercera presentación del “Mudo”. En la clásica sala sanisidrense actuó en la segunda quincena de septiembre de 1933 y volvió a hacerlo sin micrófono dado el caudal de su exquisita voz y la escasa concurrencia. No conforme con ello, a la salida del teatro, Gardel enfiló por Chacabuco. Transitó los adoquines que se topan con dicha sala en dirección opuesta, hacia el norte, hasta 9 de julio. Frente a sus ojos se erguía el antiguo Café La Covacha, de Mauricio Rodríguez, ubicado en Belgrano 300 en la esquina noroeste de su intersección con Acassuso y justo frente al mástil. Allí, junto a sus guitarristas, interpretó lo mejor de su repertorio para los parroquianos del lugar y los curiosos de ocasión para luego abonar la cuenta y perderse en la agonía de la noche.

La última vez que Gardel cantó en San Isidro coincidió con su adiós a nuestro país. Dos días antes de su partida hacia la gira de la que no retornaría, la noche del 5 de noviembre de 1933 su amigo Francisco Maschio ofreció un agasajo de despedida en el Stud Yeruá, Von Wernicke 3022, contiguo a su domicilio.

En dicha velada se dieron cita sus amigos los cuidadores y jockeys Ridella, Maschio, Vichera, Penna, Berazategui, Borgonovo, Mariotti, Leguisamo, Peluffo, Iberra y De Palma; Rodrigo y Caracciolo (veterinarios), los hermanos Ratti, su novia Isabel del Valle, Juan Bocasso, Emma Rodríguez, Adela Blasco Defino, Armando Defino, Gavasso, periodista de diario La Nación, el locutor de Radio Nacional Raúl Rosales, la orquesta típica de Edgardo Donato con su cantor Félix Gutiérrez, Santiago Roca y obviamente sus guitarristas Barbieri, Pettorossi, Riverol y Vivas.
Foto tomada en Stud Yeruá el 5 de noviembre de 1933

Al día siguiente el Zorzal grabó por última vez en la Argentina. Dejó impreso el vals “Tu diagnóstico” (Betinotti) y el tango “Madame Ivonne” (Cadícamo-Eduardo Pereyra) y luego se presentó en Radio Nacional. El 7 de noviembre, a bordo del vapor “Conte Biancamano” partió hacia Francia, para nunca retornar.


Sin embargo, su ligazón con San Isidro experimenta una historia póstuma. Al fervor y fanatismo de un pueblo eminentemente tanguero, se suma el recuerdo constante de sus admiradores. Una plaza lleva su nombre en Beccar, en la esquina de Guido y Roma, mientras que una calle se llama así en su honor en Boulogne (se extiende por apenas seis cuadras).

Plaza "Carlos Gardel", Beccar




Gabarrella, Arena y Fiorentino junto a busto de Gardel

Por su parte, un busto del “Zorzal Criollo” realizado por el escultor español Santiago de Santiago fue presentado en el Hipódromo de San Isidro el 11 de diciembre de 2006. El destino privó que Gardel cumpliera su promesa de asistir a su inauguración, realizada el 8 de diciembre de 1935.


Durante décadas de acopio y estudio, el malogrado difusor Rolando Polito (junto a su esposa Liliana Albornoz) se especializó en su figura y dio formato radial a su admiración con su ciclo “Mano a mano con Gardel”.

Desde 1992, “un tano más argentino que el dulce de leche” como Mario Calónico, presidente de la Sociedad Italiana local, organiza anualmente un homenaje artístico musical en la sala de la entidad al evocarse un nuevo aniversario de su paso a la inmortalidad. Esta iniciativa se vio robustecida con el acompañamiento de la Asociación “Hijos y Amigos de San Isidro” y, especialmente, del Centro Cultural del Tango Zona Norte, desde su creación en 1997.

Precisamente estas dos últimas entidades tomaron la posta de perpetuar su paso en la memoria colectiva. A la placa evocativa colocada por la primera, el 24 de junio de 1989, se suma la del Centro Cultural, quince años más tarde. A su vez, esta institución ha colocado otra cerámica donde actuara por última vez Gardel, en la construcción de la calle Von Wernicke que aún se conserva, propiedad de la firma JP Urruti & Asociados.
En virtud de este cariño manifiesto, cómo no conmoverse por lo generado por un artista con mayúsculas a más de tres cuartos de siglo de su partida. Cómo sustraerse a pensar que alguna de las personas mayores que suelo toparme por la calle se hayan encontrado con el “Zorzal” siendo niños o que los viejos y desgastados adoquines que hoy piso sean los mismos que transitó el máximo ídolo del canto popular hace casi ochenta años.

lunes, 28 de junio de 2010

CARLOS GARDEL – SEPTUAGÉSIMO QUINTO ANIVERSARIO

Con relevante convocatoria, el Centro Cultural del Tango Zona Norte recordó al “Zorzal criollo” al cumplirse el septuagésimo quinto aniversario de su desaparición física. El acto se realizó en Von Wernicke 3028, sede de la firma J. P. Urruti & Asociados lugar donde el evocado cantara por última vez ante público antes de emprender la gira de la que no retornaría. El sitio, reivindicado por el escritor gardeliano Rodolfo Omar Satti, presente en la oportunidad, otrora albergó al stud “Yeruá”, propiedad de Don Francisco Maschio, a cuya fiesta de cumpleaños había concurrido Gardel en aquel ya lejano 1933.


La reunión comenzó minutos después de la hora 18 cuando el clásico anunciador del Centro Cultural, Rafael Ruffet le dio la bienvenida a los presentes. Tras las palabras alusivas al “Morocho del Abasto” y el agradecimiento a los dueños de casa por permitir la recordación, solo quedaba darle paso a los artistas convocados para la ocasión. Así José Luis Philipp en bandoneón y Rubén Salazar en guitarra fueron los encargados de inaugurar el homenaje con sendos instrumentales, Come il faut de Eduardo Arolas y Danzarín de Julián Plaza, temas que fueron aplaudidos con entusiasmo por quienes allí se dieron cita.



Había que ponerle canto a las melodías que desgranaban los músicos y entonces fue tiempo que saliera al ruedo la figura estelar de Ángel Gazzán que no podía dejar pasar por alto la oportunidad de interpretar sus clásicos Tinta roja y Tabernero. No se habían agotado los ecos del entusiasmo provocado por el caballero cantor cuando una dama ocupó el centro de la escena. No era otra que la Sra. Betty País que deleitó con su forma tan particular de evocar a quien fuera su maestro, Sebastián Piana y con sus personalísimas interpretaciones de Milonga sentimental, La canción de Buenos Aires y De igual a igual.




Luego fue la danza la que acaparó la atención para mostrar a dos magníficos exponentes, Silvia y Oscar, que con estilo, elegancia y un magistral sincronismo con la música dibujaron exquisitas figuras sobre la improvisada pista. Seguidamente el tango de esta hora copó la reunión de la mano del dúo “De el balcón” con la joven Carla Cechetto de afinada y sugestiva voz secundada por Mariano Botto y su muy templada guitarra.



No faltó la pausa para degustar los distintos sabores de pizzas y las ricas empanadas que dispusieron para agasajar a los presentes los anfitriones, ni tampoco el pergamino y el pín gardeliano que le otorgó el Centro Cultural a la firma Urruti y el libro, obsequio del historiador sanisidrense Jorge Tirigall. Faltaba bastante todavía y hubo tiempo de admirar la actuación del siempre dispuesto Héctor Moyano que ganó tempranos aplausos con Esta noche de copas y Ninguna y el cierre obligado con Amante corazón; y también para apreciar la calidad interpretativa y avasallante personalidad de Marta Cortés que obligó al silencio con su creación de Malena, sorprendió con el recitado de Porqué canto así sobre el fondo de La cumparsita y nos obligó a cantar a todos con un popurrí donde no falto A media luz, Caminito, Yira yira y otros igual de conocidos.


A esta altura de los acontecimientos Jorge Gatti, flamante ganador del premio Raíces, que lo distinguió como mejor programa de tango en el rubro radiofonía se había hecho cargo de la conducción, en tanto, quien estas líneas escribe atendía la requisitoria de la prensa televisiva que había concurrido a cubrir el evento. Es de destacar la presencia siempre grata de difusores de tango de emisoras radiales como las FM Palermo, Stylo, Manantial y Patricios, como así también de representantes del sindicato de profesionales del turf, la Asociación “Hijos y amigos de San Isidro”, Club de Leones de San Isidro, Asociación histórico cultural “El cañón”, la funcionaria municipal Teresita de Caparelli, el historiador Rodolfo Omar Satti y el numeroso público tanguero de Zona Norte.

La presencia del Centro Cultural culminó con la actuación de Betty País que debió presentarse nuevamente para dar su versión quechua del “Himno del Río de la Plata” a pedido de la gente. A posteriori del cierre ocasionales cantores aficionados seguían sumando su aporte, alentados por el clima reinante, pero ello fuera del programa oficial que finalizó alrededor de la hora 20:40.

miércoles, 9 de julio de 2008

Tributo al "Zorzal Criollo"

Por Esteban Fiorentino

Si veinte años no es nada por qué razón inexplicable setenta y tres resultan muy poco en el corazón del pueblo…Difícilmente los fervientes admiradores de todos los tiempos, aquellos discos “con asma” como señalara el poeta o quien estas líneas escribe podamos hallar la respuesta para tanto encanto que provoca aun hoy la figura y el recuerdo del mayor cantor popular de todos los tiempos, Carlos Gardel.
Sin la solución a tales interrogantes pero con la clara convicción de la eternidad del Zorzal, el Centro Cultural del Tango Zona Norte, Academia Correspondiente de la Academia Nacional del Tango, lo recordó el pasado 24 de junio en las instalaciones que la empresa JP Urruti & Asociados posee en la calle Von Wernicke 3028, donde funcionara el antiguo Stud “Yeruá”, propiedad de Francisco Maschio, amigo del cantor y donde se organizara la despedida del Morocho del Abasto de nuestro país, el 5 de noviembre de 1933, teniendo lugar el hecho único de la última actuación pública del ídolo en la Argentina.
Además de la gran hospitalidad del dueño de casa, entre los numerosos asistentes al homenaje se encontraron los hijos del propio Maschio, el afamado escritor gardeliano Rodolfo Omar Zatti, Helio Pereiro (Asociación Hijos y Amigos de San Isidro), la directora de cultura de San Isidro, Eleonora Jaureguiberry, el presidente de la Casa del Tango de San Fernando, Héctor “Titi” Quiróz, cantores, artistas y difusores de la Zona Norte y admiradores en general.





















Los encargados de tirar de las cintas albicelestes para develar el testimonio perpetuo fueron la titular del área de Cultura local y el presentador Rafael Ruffet, junto a la emocionada mirada de Juan Pablo Urruti quien luego del acto convidó a toda la concurrencia con una generosa dosis de pizzas, gaseosas y vino.
La parte artística para honrar al “Bronce que sonríe” corrió por cuenta de una joven pareja de baile que realmente promete, el memorable dúo de Alejandra Palermo y Luis Caroprese entonando “La Canción de Bs. As.” y el espontáneo desfile de cantores y cancionistas liderado por Bety País, Héctor Moyano y Avelino Vega. También hubo lugar para la poesía en las voces del glosador Helio Pereiro, Mario Tena y Rubén Fiorentino quien concluyó la reunión con el agradecimiento oficial a los dueños de casa por tamaño recibimiento y el efusivo aplauso para el recuerdo del más grande de los cantores populares de todos los tiempos.

Galería de Fotos:









La directora de Cultura, Tití Quiroz, Rubén Fiorentino, Héctor Moyano, Jorge Gatti y Fortunato More













Rodolfo Omar Zatti, Rubén Fiorentino, Carlos Ferro y Avelino Vega
















(Gentileza JP Urruti)










Juan Pablo Urruti con Rafael Ruffet tras descubrir placa





















Alejandra Palermo y Luis Caroprese a duo



Luis Caroprese











Nuestro presidente junto al hijo de Francisco Maschio









El canto de Bety País







El glosador Helio Pereiro en plena evocación























Jorge Gatti, el presidente de la Casa del Tango de San Fernando, Héctor "Tití" Quiróz, y Héctor Moyano





Mario Tena ante el público










El decir de Avelino Vega





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