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miércoles, 12 de agosto de 2015

Falleció un tanguero de ley

Se sumó a la barra de Pichuco

Por Rubén Fiorentino

Nunca pensé tener que escribir esta despedida. El 11 de Agosto de 2015 ingresará en mis recuerdos como un día particularmente triste porque si bien pocas horas antes había pasado por la habitación que lo alojaba en el sector de terapia intensiva del Hospital de San Isidro, conservaba la tenue esperanza que el “gomía” Aníbal Hugo Gabarrella zafara de esa situación delicada. No pudo ser, el de arriba dispuso que terminara el sufrimiento y que pudieses encontrar el descanso eterno. Quizá con egoísmo de nuestra parte hubiésemos querido retenerte más tiempo pero como dice el “gotan”, “contra el destino nadie la talla”.

Fue una dicha que ingresaras en mi vida y un placer haber compartido tantos momentos gratos. También de los otros cuando llegó la “malaria” y tu generosidad sin límites brindándote por los que creías tus amigos casi te hace perder el techo donde abrigaste tantos sueños. Recuerdo tu devoción por la viejita, Doña Ema que hasta el instante final veló por ese “chico grande” que tenía en casa. Tu idolatría por “Pichuco” que le dio pie a tantos para calificarte como a “su viuda”. Tu emoción desbordante cuando recitabas un poema trasmitiendo todo ese fuego que guardabas en tu interior…

Fuiste parte fundamental de ese puñado de “locos visionarios” que aquel 18 de Septiembre de 1997 fundaron el Centro Cultural del Tango Zona Norte. Artífice absoluto de que alguna vez tuviéramos una sede, en ese local de la calle Pirán que antecedía a tu propiedad que otrora fuera un lavadero industrial y cada vez te ocasionaba más dolores de cabeza. Allí permanecimos ofreciendo, parafraseando aquel famoso anuncio publicitario del “aceite bueno y barato”,  tango de jerarquía sin cargo alguno hasta que tu generosidad sin límites brindándote por pseudo amigos que se aprovechaban de ello te obligó a resignar  ese techo que te cobijaba.

Recuerdo aquel libro que te animaste a escribir sobre la vida y trayectoria de tu admirado referente, prologado, nada más ni nada menos que por Roberto Peregrino Salcedo. Aquel poema que te escribí augurando reeditar en nuestras personas aquella dupla fundamental del tango…Troilo-Fiorentino y el que vos retribuiste con versos que nunca supe si merezco.

Cómo olvidar el día que el “soltero empedernido” se rindió al matrimonio y una nueva etapa como “pasivo” que no fue tal porque la noche tiraba y había que anunciar o interpretar algún poema como solo vos podías hacerlo. Ya había quedado atrás aquel librero de la diagonal Salta amado por los clientes y el conductor de aquel ciclo radial exitoso que te pintaba de cuerpo entero…Tangos al mediodía entre “gomías”.

Te fuiste Hugo y ese vacío es imposible de llenar haciendo mías las palabras del gran Julián Centeya se me ocurre decir  “…Se las tomó una cheno de descuido y me dejó un recuerdo lacerante.  ¿Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo, si es que hay otro mundo pa´ los que se piantan? Sin duda el cuore suyo se hizo grillo y su mano cordial…es una planta…”

 

viernes, 26 de diciembre de 2014

Qué regalitos



Revisando el arbolito, pasadas las doce del 25, encontramos literatura y de la buena. Es por ello que, cerrando el año de homenajes a Aníbal Troilo, queremos compartir con ustedes dos piezas de excelencia que le rinden tributo y resultaron triunfadoras del concurso que organizáramos y que con brillantez culminamos el pasado sábado 13.

Saludos a todos los lectores, los tangueros y los no tanto, los amantes de las letras, los participantes y a todos los amigos que siente una pasión similar por las cosas sencillas de la vida...


Sueños de bandoneón

 

                Anuncia un gallo la madrugada y la curda lo trasmuta en un tenor de fantasía, llueven serpentinas y pasan las carrozas con reinas de barrios luciendo sus labios color carmesí, despliegan sus plumas como papagayos en cortejo burdo de falso glamour entre luces traviesas jugando rayuela sobre el empedrado. El circo desfila con un payaso de mueca triste escoltando una estrella, y encabezando la marcha el maestro de ceremonia repitiendo siempre la misma premisa...

                -La última y vamos, ya es tarde...Vení, que amanece.

                La serpiente de ceniza delata que el pucho dejó su cadáver en el cenicero sin el adiós de una pitada, se fue sin mi último beso. Igual que ella.

                Soy un brote de la mesa, mi codo y la madera se han vuelto uno, siempre esperando la suerte como a una piba de arrabal, las cartas traidoras no acuden a la cita del paño y suicidan mi porvenir en la timba. El patrón me fía por los derechos humanos y mi fama de pagador, y al final, amanezco en soledad esperando la llegada de mi fantasma de madrugada.

                Puedo oírlo, está llamando con timbres de bandoneón a mi puerta, ya voy Pichuco, déjame acomodar la curda a un costado para poder escucharte, sentá los duendes que acampan en tu instrumento y compartí esta mesa que me queda grande, abrigame en tangos que siento el frío de no tenerla. Solo vos rescatas mi sueño de alimentar la manía de correr tras su nombre, no alcanzo a colgarme en el pescante de su adiós y se va de mi vida, Pichuco. Ya no está.

                Se que todo es una fantasía que compartimos vos y yo por eso me tomo la licencia de preguntar... ¿Cuando tocabas de niño....es cierto Pichuco que un ángel te guiaba las manos.?...

                A veces puedo verlo, cuando la curda pega la atropellada de los metros finales y le gana a la razón por una cabeza, juro que veo tu ángel, y a vos vestido de blanco, maquillado de luna, abriendo las arrugas del fueye para soltar las mariposas de alas negras que sobrevuelan el suburbio de mi decadencia sobre esta mesa. Te lo juro, yo te veo.

                Con tu contorno redondo dibujado con el compás de tus acordes, ofreciendo al fueye tu aliento húmedo de tango, cautivado en su resoplo compadre hasta que la noche te citó a su patio de estrellas y el arrabal se llamó a silencio. El fueye te acunó en su arrullo y te dormiste en el barrio del infinito donde los niños ausentes corretean tarareando tangos en la cortada de Dios.

                -La última...ya es tarde...Vení.

                Ponga a Pichuco una vez mas patrón...¿No ve que estoy soñando con el?...a veces tomo de mas para poder encontrarlo cuando me pierdo, déjeme oírlo una vez mas, ahora que se durmió sobre el bandoneón sus dedos escarban los tangos de raíces mas profundas. Esos que duelen.

                Ella soñaba al oírlo y me mantuvo la mano hasta la última curda, luego se fue y quedamos solos, copa mediante, vos y yo Pichuco.

                No pares de tocar hasta que el patrón nos piante, ya ha puesto las sillas sobre las mesas y hará el balance del día anotando un par de rondas a mi larga cuenta, usa tu fueye de almohada Pichuco, y soñá con tangos nuevos, yo te hago el aguante al pie de la vida mientras se amansa la curda y dejó mi nostalgia sobre la mesa pensando en la que no está. La noche ya se fue al mazo y  el patrón nos dio su venia, está silbando tu melodía y se ha desentendido de nosotros.

                 Ayúdame a trepar el paredón del sur, y después....

                Voy a dormir en tu tango hasta la última queja de tu bandoneón.

  

Raúl Oscar D’ Alessandro – Mar del Plata, Buenos Aires
 
 
 

 

 
 

lunes, 1 de diciembre de 2014

¡Celebremos juntos nuestro día!

La fecha más cara para los tangueros será celebrada con un importante show por el Centro Cultural del Tango Zona Norte el próximo Sábado 13 de diciembre a las 20 en el Teatro Municipal del Viejo Concejo (9 de Julio 512, San Isidro). -Gratis.

Bajo la conducción de Rubén Fiorentino, se presentarán las Musas Orilleras (Andrea Bollof, en voz, y Sandra Antonuci, guitarra), las cantantes Betty Pais y la "Perla" Fernanda Vega, los cantores Luis Caroprese, Héctor Moyano y Carlos Vazquez (quien hará su debut absoluto sobre los escenario), acompañador por el maestro Tito Ferrari y su trío.

Como ocurre cada año, la clausura de la temporada de eventos de la entidad posee también un aspecto institucional. En ese marco se entregarán los premios a los triunfadores del anual Certamen Literario que en 2014, año del Centenario de Pichuco, tenía como temática precisamente a la figura de Aníbal Troilo. Además se otorgará la "Orden de la Amistad Tanguera" al Círculo de Poetas de Boulogne y se reconocerá la Trayectoria del difusor Jorge Alberto Gatti

sábado, 12 de julio de 2014

Pichuco por cien

Por Rubén Fiorentino
Confieso que estábamos más que impacientes por concretar el acto institucional de la víspera. En otras oportunidades habíamos traspuesto con el mismo fin la frontera que nos separa de la “Reina del Plata”, la Avenida General Paz, pero esta era especial. Cuando nos constituimos orgánicamente como entidad estaba entre los objetivos fundacionales el “homenaje a la larga pléyade de creadores” y justamente el adjetivo le caía a las mil maravillas a este referente que precisamente ese día, 11 de Julio, conmemoraba la centuria de su natalicio. 
Estuvimos años antes en el Anexo del Congreso de la Nación cuando, por iniciativa del diputado Ávalos, de larga tradición folklórica, se instituía el Día Nacional del Bandoneón y algunos de nosotros, caso de Héctor Moyano, mi hijo Esteban y quien esto les escribe reincidíamos en la asistencia porque juzgábamos ésta como una ocasión singular e irrepetible. 

Otros, como Jorge Gatti, Primo Antonio, Laureano Castaño, Carlos Adrián Ramos, Mario Calónico, Roberto Cerquides, el cantor Jorge Villar, presidente del Club Unión de Olivos, vecinos, etc. se agregaban para testimoniar su admiración para “El bandoneón mayor de Buenos Aires”. Cabe destacar la amable disposición del joven propietario del inmueble de Soler 3280, Agustín Pérez Fernández que además de su consentimiento para colocar la placa en el frente de su propiedad nos ofreció su inestimable hospitalidad para que pudiésemos concretar a satisfacción el acto. 






Era tal la "buena onda" que, sospechamos, el espíritu troileano desplegó su duende en un hecho puntual, curioso y único, como dándonos su guiño de confianza. Minutos antes del acto, mientras aguardábamos que se cumpliera la hora estipulada, la cinta adhesiva que sostenía al lienzo que cubría temporalmente la placa comenzó a despegarse... Advertimos la situación por la insistente mirada de un transeúnte ocasional, al que no pudimos identificar.  Mientras dudábamos dónde había quedado el resto de cinta que habíamos traído, este anónimo peregrino, ágil de reflejos,  viendo que la original se había despegado, sacó de su bolso de “laburante” un rollo de cinta de embalar subsanando el imprevisto y, saludándonos por la iniciativa, se perdió en la oscuridad de la noche... 

Desde la habitación contigua a la vereda sonaban como nunca los compases de “Quejas de Bandoneón” ejecutados con maestría por el “que siempre está llegando”.  En ese instante, con algún minuto de demora al tiempo previsto, Jorge Gatti fundamentaba la colocación de nuestro testimonio en este lugar puntual de Buenos Aires donde el homenajeado viviera tantos años de su vida, después del fallecimiento de su progenitor.







De alguna manera este tributo a Pichuco planeado por este Centro Cultural era un homenaje desde los poetas, la misma placa que perpetuará su paso por dicha vivienda lo establece al recoger un fragmento de un poema de Héctor Gagliardi que lo asocia indisolublemente a dicho inmueble.  Es por ello que las palabras alusivas tuvieron más que ver con un reflejo de lo que su figura inspiró y su legado.
Le tocó el turno al poeta Carlos Adrián Ramos, especialista en poesía Haiku, quien adaptó esa forma literaria oriental al estilo porteño calificándola como trietos de Buenos Aires, dedicándole varios de ellos, especialmente escritos para esta fecha tan cara a nuestro sentimiento por el magistral “gordo”. 

















Por fin tuve el honor de cerrar recitando para los presentes esa joya de la literatura lunfarda que es “El bandoneón mayor de Buenos Aires” escrita por el inolvidable Julián Centeya.






Llegó después el tirar de las cintas argentinas cosidas al lienzo, responsabilidad que nos cupo al Sr. Agustín Pérez Fernández y su madre, la señora Marta Cervone, al presidente de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y Cultural “Dante Alighieri” de San Isidro, Mario Calónico, al poeta Carlos Adrián Ramos,  al Socio de Honor del Centro Cultural del Tango Zona Norte, Primo Antonio y al Sr. Héctor Moyano y a mí, Rubén Fiorentino en calidad de protesorero y presidente, respectivamente, de la entidad que nos cobija.


Vinieron después la aparición ante los ojos de los presentes de un fragmento de aquel poema de Héctor Gagliardi que ubicaba para los tiempos a nuestro homenajeado en ese rincón de la metrópoli, las imágenes capturadas por Esteban Fiorentino y Jorge Villar con sus cámaras, los saludos de rigor y el inmenso regocijo de haber realizado un acto de absoluta justicia para quien escribiera su nombre con letras de oro en el firmamento tanguero Aníbal Carmelo Troilo.













-Recuerdos...



martes, 1 de julio de 2014

Pichuco Centenario

En un año especial continuamos con nuestra galería de homenajes al Bandoneón Mayor de Buenos Aires.  A los artículos que periódicamente, cada once de mes, publicamos en este medio para resaltar aristas de su trayectoria, sumamos la convocatoria a nuestro anual Certamen Literario.  Es por ello que en la edición 2014 recibiremos cuentos y poesías referidas a Anibal Troilo, su vida y su obra.
Sin embargo, en este espacio queremos convocar a un acto singular, sencillo pero sentido que inmortalice su paso por este mundo, justo en la fecha de su centésimo cumpleaños. 
En cumplimiento de uno de los más caros objetivos fundacionales, “honrar a la larga pléyade de creadores”, el Centro Cultural del Tango Zona Norte, Academia Correspondiente de la Academia Nacional del Tango dirá presente en el justiciero homenaje a un grande, Aníbal Carmelo Troilo en el centenario de su na...talicio.
El próximo viernes 11 del corriente cruzaremos la Avenida General Paz, frontera que nos separa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para descubrir una placa que perpetúe tamaño acontecimiento. La cita será a la hora 19:00 en Soler 3280, a metros de Gallo, sitio que alguna vez fuera el domicilio de “Pichuco” y queremos hacerlo partícipe para que nos acompañe en esta fecha memorable.

domingo, 11 de mayo de 2014

Tercer Decálogo: Troilo en el cine

Continuamos homenajeando a Pichuco y brindándote datos para que participes de nuestro XIV Certamen Poético y X de Cuento Breve que en el año de su centenario tiene como eje central su figura.  Aníbal Carmelo Troilo como no podía ser de otra manera, tratándose de un personaje público como él, registró su paso por el séptimo arte en reiteradas ocasiones, en su rol estrictamente de músico o director de orquesta y también jugando roles actorales.
-Los Tres Berretines
 
La primera aparición en la pantalla grande data del 19 de Mayo de 1933, día en que se produce el estreno del segundo film nacional, Los tres berretines. La dirección estuvo a cargo de Enrique Telémaco Susini, uno de los “locos de la radio”. Fue filmada en los estudios Luminton y tenía un elenco integrado por primeras figuras como fueron Luis Sandrini, Florindo Ferrario, Héctor Quintanilla, Luisa Vehil, Benita Puértolas, Luis Arata, etc. En la citada cinta Troilo aparece con apenas dieciocho años tocando el bandoneón en una orquesta de ficción denominada Foccile-Marafiotti. Junto a él aparecen José María Rizzutti, en piano, y Vicente Tagliacozzo, en violín. También participó en alguna secuencia el cantor Luis Díaz.


-Radio Bar

Años más tarde, en 1936, más precisamente el 10 de Septiembre aparece en otra recordada película, Radio bar donde, bajo la dirección de Manuel Romero, se produce un desfile incesante de figuras de la radio de entonces. En una de las secuencias se lo ve integrando la orquesta de Elvino Vardaro con otro bandoneón que no es otro que Eduardo Marino.


-Muchachos de la ciudad

Un año más tarde, el 13 de Mayo de 1937 se lo puede encontrar en Muchachos de la ciudad, película que contó con la dirección de José Ferreyra y bajo su batuta se alistaron Floren Delbene, Herminia Franco, Miguel Gómez Bao, Sara, Olmos, Carlos Perelli y Tito Martínez del Box, entre otros. Se lo escucha en la secuencia de los títulos con una marcha canción “Ciudad” que canta Carlos Dante acompañado de coro y luego sí, en su aparición en escena, integrando la formación de Vardaro para acompañar a Hermina Franco en la página “Así es el tango”.


-El tango vuelve a París

Deberían pasar varios años más para volver a verlo en el celuloide pero valió la pena la espera porque el 16 de Enero de 1948 se produce seguramente la más rica presencia de “Pichuco” en el cine. Fue en el film El tango vuelve a París rodado en los estudios de Argentina Sono Film. La dirección fue de Manuel Romero e integraron el elenco Fernando Lamas, Severo Fernández, Elvira Rios, Lilian Valmar y Albero Castillo. A las muchas intervenciones musicales acompañando a “el cantor de los cien barrios porteños” en obras como Ninguna, Muñeca brava, Griseta, Nubes de humo y La canción de Buenos Aires le suman algunas secuencias actorales personificando a un muchacho bohemio padeciendo privaciones en la llamada “Ciudad luz”.
 

-Mi noche triste

Cuatro años después, el 3 de Enero de 1952 reincidiría en el séptimo arte participando de la película Mi noche triste, cinta biográfica de Pascual Contursi el “padre del tango-canción”. La dirección fue de Lucas Demare. Troilo aporta su talento musical para acompañar al primer actor Jorge Salcedo que personificara a Contursi en los temas Mi noche triste, Ventanita de arrabal y Qué querés con esa cara. En la primera de las páginas citadas el actor está doblado por Oscar Alonso y en los restantes por Jorge Casal. Sucedió que éste último era el que debió hacer la totalidad del trabajo pero imprevistamente enfermó y para darle cierre a la película recurrieron a aquel destacado cantor de Zona Norte que respondía al nombre civil de Pedro Carlos Brandán. Demare reunió para enfrentar el desafío un calificado elenco que además de Salcedo contaba con figuras de la talla de Diana Maggi, Blanca del Prado, María Esther Gamas, Jacinto Herrera y Pedro Maratea por nombrar solo algunos. 


-Vida nocturna

El 18 de Marzo de 1955 participa del film Vida nocturna que dirigió Leo Fleider. La historia transcurre en un cabaret donde se cruzan los personajes principales de la misma con los artistas que desarrollan su labor en ese sitio. Así a Troilo le toca acompañar con la orquesta a Jorge Casal en La cantina, luego hacer un instrumental de La Trampera para rematar con el vals Palomita blanca a dúo con Edmundo Zaldivar en guitarra. El guión perteneció a Carlos A. Petit y Alfredo Ruanova y participan también de la película José Marrone, Francisco Álvarez, Tato Bores, Maruja Montes, Guillermo Brizuela Méndez, Ricardo Castro Ríos y otros.


 


-Buenas noches Buenos Aires

Deberemos remontarnos al 1º de Octubre de 1964 para ver nuevamente al “Bandoneón mayor de Buenos Aires” en un filme comercial. Fue cuando convocado por su director Hugo del Carril participa de Buenas noches Buenos Aires. El guión lo escribió Rodolfo Manuel Taboada y además del emblemático cantor de la marcha “Los muchachos peronistas” participaron Beba Bidart, Violeta Rivas, Néstor Fabián, Ambar la Fox, Ramona Galarza, Palito Ortega, Jorge Sobral, Julio Sosa, Pedrito Rico, Antonio Prieto, Argentinita Velez, Susy Leiva, Víctor Ayos, Enzo Viena, Mariano Mores, Contanza Hool, Virginia Luque, Tito Lusiardo y los conjuntos Los cinco latinos, los cantores de Quilla Huasi y Los cantores de Salavina. Troilo, armando binomio con ese virtuoso de la guitarra que fuera el maestro Roberto Grela, interpreta Mi noche triste.

 
 




-Esta es mi Argentina

La última presentación en filmes comerciales se produce el 2 de Mayo de 1974 poco antes de su fatal deceso fue cuando bajo las órdenes de Leo Fleider se alistó Esta es mi Argentina. El film contaba también con la presencia del bailarín Juan Carlos Copes y el conjunto Los bombos de fuego. Aparecían, además, las voces en off de la cantante Mercedes Sosa y el primer actor Luis Medina Castro. El guión de la película fue escrito por Cátulo Castillo y la musicalizó el maestro Ariel Ramírez.
 

-Apariciones mínimas, póstumas y su obra como banda sonora

 
También podemos citar apariciones póstumas en El canto cuanta su historia de Fernando Ayala y Héctor Olivera, guionada por Julio Márbiz sobre idea de César Perdiguero y Manuel Castilla. Fue estrenada el  27 de Agosto de 1976. En ella estaban también otros artistas populares como Leda Valladares, Roberto Firpo hijo, Hugo del Carril, Marta de los Ríos, Rosita Quiroga, Andrés Chazarreta, Pablo Osvaldo Valle y Julio De Caro, entre otros, y Prisioneros de una noche dirigida por David José Kohon con guión de Carlos Latorre  y protagonizada por Alfredo Alcón, María Vaner, Osvaldo Terranova y Ovidio Fuentes en los roles protagónicos, donde se escucha la orquesta con la voz inconfundible de Francisco Fiorentino en el canto. Fue estrenada el 30 Enero de 1962. También se puede citar a Somos los mejores, donde su intervención es verdaderamente breve (prácticamente medio tema, en escena, y algo más sin "robar cámara").  Dirigida por Federico Padilla sobre guion de Norberto Aroldi y estrenada el 21 de Noviembre de 1968, en ella intervenían Carlos Balá, Dringue Farías, Javier Portales, Sergio Renán, Luis Brandoni, Jorge Luz, Emilio Disi y Doris del Valle. La película narra la epopeya de aquella barra del Club Estudiantes de la Plata que por el torneo Intercontinental de clubes debía medir fuerzas con el poderoso Manchester United de Inglaterra.
 
 
 
Como banda sonora, su obra es utilizada como leitmotiv en la multipremiada cinta de Fernando "Pino" Solanas, Sur. También podrían agregarse a esta lista algunos cortometrajes como Buenos Aires en camiseta que data de 1966, Los anónimos, del mismo año, Gotán (1965), Buenos días Buenos Aires (1960), La primera fundación de Buenos Aires, de 1959 (una verdadera joya de la animación a la vieja usanza), la inédita Tango Argentino (1969) y Buenos Aires de 1958. Otras cintas que emplean sus temas son Los dos rivales (1944), de Luis José Bayón Herrera, con protagónicos de Luis Sandrini, Hugo del Carril, Alicia Barrié y Aída Alberti e Invasión (1969), de Hugo Santiago, con argumento de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares y actuaciones de Olga Zubarry, Lautaro Murúa, Lito Cruz y Roberto Villanueva. En ella se interpreta la milonga de Manuel Flores que lleva letra de Borges y música de Pichuco y cuyo fragmento extrajimos a continuación...
 


-Documentales y cintas biográficas

En 1967, aquél olvidado puntero del tango en el séptimo arte como es Mauricio Berú (responsable de Tango y Tango, Piazzolla en Buenos Aires, Filiberto y Café y Bar, entre otras) toma cinco referentes del bandoneón para su cortometraje Fuelle querido, entre los que se encuentra a Pichuco rodeado de Pedro Maffia, Pedro Laurenz, Ciriaco Ortíz y el propio Astor. 
Fernando Ayala y Héctor Olivera logran en 1973 el documental Argentinísima II, donde matizando imágenes de la ciudad de Buenos Aires se escuchan distintos temas distintivos entre ellos a Edmundo Rivero entonando los versos de Manzi musicalizados por Pichuco para ese clásico que es Sur.
Adrián Lorenzo y Juan Pablo Martínez son responsables (conjuntamente en guión y dirección) de otra muy lograda obra que tuvimos el enorme orgullo de apreciar en una proyección privada realizada en el edificio anexo del Congreso de la Nación con motivo de la instauración del 11 de Julio como "Día Nacional del Bandoneón". "Los guardianes del ángel" (2004), se llama y con la complicidad del actor Pasta Dioguardi (aquél de personalísimas facciones que participó entre otros éxitos de Los Simuladores), como peregrino de los sitios tangueros desanda la vida de Troilo a través de entrevistas a baluartes del género como Raúl Garello, Juan Carlos Copes, Tito Reyes y Jorge Waisburd. 

Aquella jornada tuvimos la dicha de compartir la función con referentes de la cultura y el tango en particular, entre ellos Gabriel Soria, cuyo trabajo queremos valorar aunque nos apartemos brevemente de la pantalla grande. Entre su trabajo filmográfico de recopilación para la serie Los capos del tango realizadas para el Canal Solo Tango, Troilo llena uno de los capítulos más brillantes.  También para TV, el canal Volver produjo El Tango, el bandoneón y sus intérpretes, un muy logrado trabajo que por medio de entrevistas y material de archivo recrea el derrotero del instrumento símbolo del género, exaltando a sus ejecutantes.
 



Aún sin estrenar, con avant premiere prevista precisamente para el día en que Troilo cumpliría su primer siglo de gloria encontramos Pichuco. Fue rodada en los estudios Austral Film Dirigida por Martín Turnes co-autor también del guion junto a Alberto Romero está próxima a estrenarse la película documental Pichuco. Participan de ella Raúl Garello, Leopoldo Federico, Juan Carlos Baglietto, Walter “Chino” Laborde, Nelly Vázquez, Javier Cohen y Horacio Ferrer. Avanzando en la cartelera del film encontramos el ítem que queremos destacar, música: Aníbal Troilo…
 
 
 
Fuentes
-Sitio Todo Tango
-Sitio YouTube

viernes, 11 de abril de 2014

Troilo: Segundo decálogo

Por Esteban y Rubén Fiorentino

"Dime con quién andas y te diré quién eres...", así reza un viejo axioma de autor dudoso y probable origen ibérico. Es de uso cotidiano desde hace más de cuatrocientos años y fue empleado por el mismísimo Cervantes en el El Quijote. El encanto que entraña es la simplicidad que nos permite escudriñar lo insondable, definir a una persona, con sus virtudes, defectos y ambigüedades, a traves de terceros y sus vínculos con ellos. Tal vez sea ése el mayor mérito de un refrán que nos viene como a la medida para seguir desandando la vida de uno de los íconos máximos de la cultura tanguera, Anibal Troilo.
 
En el año de su centenario, y cumpliendo con el compromiso asumido previamente, compartimos un nuevo aspecto de su brillante trayectoria.  Esta vez, abordaremos a sus Cantores, puesto ellos que fueron los elegidos para ponerle voz y sentimiento a cada una de sus interpretaciones.
 
Ser Cantor, de Orquesta y de un número uno como Troilo requiere de una personalidad especial, no cualquiera tiene la capacidad de plantarse frente a una formación a sala (o salón...) llena y dejar fluir a través de su gola las palabras que complementan a la música en una fusión, una simbiosis mística que ontológicamente crean un ser superior, capaz de trasadarnos a lugares, sensaciones, colores o aromas que acaso jamás habíamos percibido.
 
Si nos planteáramos la difícil misión de realizar una radiografía del "Cantor de Troilo", además de reparar en lo "pesada de la camiseta" para aludir a otro refrán (esta vez futbolero), tendríamos que agregar la idoneidad de Pichuco en la materia no permitía improvisados.  Existen incluso testimonios del Gordo entonando versos en forma amateur y casera.  Resumiendo, el "Bandoneón mayor de Bs. As." no sólo tenía oído sino elementos para juzgar la calidad de sus vocalistas y, cual entrenador de fútbol, eligió con ahinco cada una de las piezas de su equipo para que su formación sea "una maquinita", no siempre logró reunir a los ingredientes que añoraba pero los resultados, a la hora de optar por sustitutos, fueron óptimos. 
 
Cuando Troilo en 1937 arma su propia orquesta va a buscar a Antonio Rodríguez Lesende para que sea su cantor y ante la negativa de éste pone en marcha el plan B que fue Francisco Fiorentino. El resultado, dar a luz a una de las duplas más brillantes y exitosas que tuviera el tango. "Fiore" era algo así como un instrumento más de la formación de "Pichuco". Los entendidos lo sindican como el prototipo del cantor de orquesta. Sesenta registros en la casa Víctor lo ubican al tope de los vocalistas que perpetuaron en los surcos del disco su voz con Troilo y sus muchachos.
 
- Francisco Fiorentino
 
Eran tiempos que la orquesta sonaba un tanto más acelerada, la mítica década del 40´, donde Juan D´Arienzo, "El rey del compás", marchaba a la vanguardia en el gusto de los bailarines y el resto de sus colegas no quería permanecer a la zaga.

"Fiore" se había iniciado en el tango como bandoneonista. Recibió el instrumento de su hermano Vicente y estudió con el uruguayo Minotto de Cicco, quien integrara durante años las filas de Francisco Canaro.  Precisamente la orquesta de Pirincho le abrió las puertas a Fiorentino, en 1929, como ejecutante, primero y como "estribillista", después.  En esa doble función se destacó en las mejores orquestas de la época, pasando por las formaciones del propio Di Cicco, Roberto Firpo, Juan D' Arienzo, Pedro Maffia, Juan Carlos Cobián y Roberto Zerrillo donde daría un paso más, al entonar íntegramente la letra de "Serenata de amor", de Zerrillo y Oreste Cufaro, en una grabación.  De esta forma se inauguraba la era de los cantores de tango.

Para Ricardo García Blaya, Fiorentino fue el "arquetipo de los 'cantores de orquesta', concepto que describe sintéticamente la principal característica del tango de los años cuarenta, donde el cantor era un integrante de la formación al igual que los músicos".

Estuvo junto a Troilo poco más de seis años, debutó en el cabaret Marabú el 1º de Julio de 1937, desvinculándose en marzo de 1944, y dejó para los tiempos éxitos como Gricel, De Barro, Garúa, etc.
 
Sin duda fue un comienzo por demás alentador en el rubro cantoral que continuaría con otro de los grandes intérpretes que diera la música ciudadana, Alberto Marino, "La voz de oro del tango".
 


- Alberto Marino

"El tano" le pisó los talones a "Fiore" en cantidad de grabaciones, fueron 52 las veces que registrara su arte en la placa sonora y además se dice que fue quien intercediera para que en lugar de Orlando Verry, el elegido inicialmente por Troilo para reemplazar a Fiorentino que se desvinculaba, llegara a la orquesta "El tata" Floreal Ruiz.
 


- Floreal Ruíz
 
Que decir de Floreal que ya no se dijo es una empresa por demás difícil. El vocalista provenía de la orquesta de Alfredo de Angelis dispuesto a reverdecer laureles y vaya si lo hizo. Viejos títulos que ya había transitado en la formación de "El colorado de Banfield", Marioneta, Como se muere de amor, etc, y otros que se sumaban como Equipaje, Flor de lino, Narano en flor y fundamentalmente Romance de barrio son algunos de sus registros memorables.
 


- Edmundo Rivero
 
Como todo, Marino cerraba un ciclo y lo reemplazaría otro de los grandes referentes que tuviera el tango, Edmundo Lionel Rivero.  Aquel que fuera cuestionado en la formación de Salgán por su voz particularmente grave que según los responsables de la grabadora lo encontraban poco atractivo para el público.
 
Otro acierto rutilante sin duda. "El feo que canta lindo" nos legó para los tiempos obras de la talla de Tú, Milonga en negro, El último organito, Cafetín de Buenos Aires y su insuperable versión de esa monumental obra fruto de la inspiración de "Pichuco" y "El poeta de Añatuya", Homero Manzi que fue Sur. Por supuesto tampoco se podrán olvidar sus dúos con "El gallego" Floreal en páginas como Gardel-Razzano y Lagrimitas de mi corazón.



- Jorge Casal
 
Otro vocalista que transitó con suceso por la formación de "Pichuco" fue el crédito de Villa Urquiza, Jorge Casal. Salvador Papalardo, tal su nombre civil, permaneció junto al "gordo" desde 1950 a 1955. Fruto de esta feliz unión artística sobrevendrían una veintena de registros fonográficos que quiza no tuvieron la jerarquía deseada por haber sido realizadas en un sello grabador, TK inferior en calidad técnica a RCA Víctor y Odeón las otras empresas donde registró sus trabajos. La voz de Casal apareció doblando en las partes cantadas al primer actor Jorge Salcedo en el film nacional Mi noche triste, donde éste personifica a Pascual Contursi "el padre del tango canción".  La dupla Troilo-Casal deja en el disco formidables testimonios como Ventanita de arrabal, Barrio viejo del 80, Una canción, La cantina, Amigazo, Milonga del mayoral, a dúo con Raúl Berón, igual que Vuelve la serenata, Patio mío, Carmín, Los cosos de al lao, Uno, Che, bandoneón, El patio de la morocha, Flor campera, Mi vieja viola, Buenos Aires, La violeta, Del suburbio y Araca corazón.
 


- Raúl Berón
 
Siguiendo el derrotero obligado de vocalistas que transitaron con suceso la formación de "El bandoneón mayor de Buenos Aires" queremos detenernos en ese grande que fuera Raúl Berón. Miembro de una familia que aportara al tango formidables cantores, cancionistas y músicos, Raúl llegaba a la orquesta precedido de pasos destacados en formaciones tales com Miguel Caló, Argentino Galván, Lucio Demare y Francini-Pontier sin contar sus presentaciones como solista acompañado de guitarras.

Julio Nudler lo ubica entre los mejores cantores de orquesta junto a Roberto Goyeneche y Floreal Ruíz y, coincidentemente, lo sitúa en la época dorada del género.  Lo describe como "un cantor cálido e íntimo, que giró en el circuito del tango más elaborado" y que supo manejar la versatilidad de tonos y climas necesarios para abordar las páginas más variadas.

Llegó a las filas de Pichuco luego de incursionar en las orquestas antes citadas y prácticamente no volvió a presentarse con otra formación, luego de desvincularse de Troilo.  En total legó para los tiempos xx grabaciones entre las que se destacan Ivette, Malena, Un tango para Esthercita, Corrientes angosta, Pero yo sé, El choclo, Un momento, Mensaje, Cualquier cosa. Medianoche, Discepolín, De vuelta al bulín y No Place, que compartimos a continuación...
 


- Roberto Goyeneche

El "Polaco" con paso previo en las orquestas de Raúl Kaplún y Horacio Salgán coincidió en esta última formación con la presencia de otro excepcional cantor Ángel "Paya" Díaz. Según manifestara en reiteradas oportunidades el otrora colectivero del barrio de Saavedra de él tomaría algunas formas de expresión que enriquecería luego al compartir sus actuaciones en la formación de "Pichuco" con ese otro grande que fuera Roberto Rufino. Goyeneche llega a alistarse bajo la batuta de "El gordo" en el año 1956, tiempos estos no tan propicios para el tango, no obstante la magia de su canto lograba cautivar a generaciones que poco comulgaban con la música que nos identifica en el mundo, condición que mantuvo hasta el final de sus días cuando su voz se había opacado pero seguía conservando una personalidad avasallante que conjugaba con esos versos pronunciados en tono intimista o ese arrastre de alguna palabra que imponía su impronta. Había alcanzado la condición de ídolo y como en el futbol, sus fanáticos le perdonaban hasta las que "tiraba afuera"..."El Polaco" se atrevió con tangos tradicionales y otros más contemporáneos sin resentir su calidad interpretativa. Así su repertorio recreaba temas gardelianos como Pompas, Callejera. Lejana tierra mía o Íntimas por citar algunos, obras discepolianas como Soy un arlequín o Cafetín de Buenos Aires entreverados con Balada para un loco, Filosofía barata, Como la cigarra, etc. Párrafo aparte merecen obras que en su voz cobraron una dimensión rayana con la excelencia como A Homero, Desencuentro y principalmente La última curda. Veintiséis registros logró como vocalista de Troilo que luego fueron más cuando la empresa grabadora, ya desvinculados, los reunió para dos discos larga duración inolvidables: "El Polaco y yo" y "¿Te acordás, Polaco?"



- Ángel Cárdenas

La orquesta de Troilo había cobijado hasta entonces cantores nacidos en la cuna misma de la porteñidad, de la tierra que fue cuna de la bandera nacional, de la vecina orilla, de la tierra del Dante, del conurbano bonaerense provenientes de ciudades identificadas por los tiempos con el tango y con él se habría una nueva instancia, recibir a alguien del corazón mismo de la provincia de Buenos Aires. Desde su Chacabuco natal, con un decir "chacarero" llegaba otro inolvidable cantor como fuera Ángel Cárdenas. Su paso por la emblemática formación no fue tan extenso como muchos hubiésemos deseado, casi cinco años, pero fructífero en cuanto a registros de esos que se hacen una vez para "después romper el molde". ¿Quién podrá olvidarse acaso de éxitos como Chuzas, Callejón, Te llaman malevo y fundamentalmente La última, verdaderos "golazos" de este excelente cantor? También merece destacarse aquellos dúos inolvidables con Goyeneche en La calesita, Malón de ausencia y La flor de la canela que quedaron perpetuados para siempre en los surcos del disco.



- Roberto Rufino

El querido "pibe", vecino por muchos años de San Isidro y Socio de Honor del Centro Cultural del Tango Zona Norte llegaba en la década del 60´, más precisamente en 1963 a alistarse para sumar en una ya consagrada formación. Venía de trajinar innumerables escenarios y de haber estado a las órdenes de consagrados directores como Carlos Di Sarli, Miguel Caló, Francini-Pontier, etc.,no obstante todavía se podía dar más y vaya si lo hizo. Fueron 11 los registros logrados que se iniciaran con Frente al mar que data del 23 de Abril de 1963 y se cerraran con Siga el corso, del 13 de Enero de 1965. Entre estos quedan Ninguna, María, Quién lo habría de pensar, Quiero huir de mí, composición en tiempo de vals lograda en dúo con Goyeneche, Porqué la quise tanto, Desencuentro, Amores de estudiante, Que falta que me hacés y Mensaje.  Con bellas imagenes al tono, gentileza de los gomias de Youtube, compartiremos el debut del "Pibe" con "Pichuco"



-Elba Berón - Nelly Vázquez

Como en el clásico de Alejandro Dumas donde Los tres mosqueteros resultaron ser cuatro, aquí los diez cantores resultaron ser once, justo para decir "tenemos equipo". Es que a los otros nueve los habíamos escogido, siguiendo nuestro gusto personal, tratando de relacionarlo con la trascendencia que lograron en el público, caprichosamente, si a Uds. les parece y todo iba "viento en popa" hasta que llegamos a las dos únicas damas que integraron la formación: Elba Berón y Nelly Vázquez. La diyuntiva era ¿A quién excluir de la evocación?. Por mucho que le dimos vueltas el dilema no tenía otra solución más que ocuparnos de ambas y eso es justo que así lo hiciéramos.

Elba, como sus hermanos mayores José y Raúl comenzó su carrera profesional haciendo dúo con su hermana Rosita con la que logra un importante suceso. Al contraer matrimonio Rosita, el dúo llega al final de sus días y Elba emprende sola el camino que la llevaría a consagrarse en el gusto popular. Un estilo muy particular jalona sus actuaciones. La gracia, el desenfado y la fuerza interpretativa era su sello característico dándole a cada tema un tinte singular. Por supuesto que ello no podía ser inadvertido por un entendido en el canto como fue Troilo que no duda en llevarla a sus filas. Esto sucedía en Febrero de 1961 en una relación que se prolongaría hasta el 30 de Noviembre de 1963. Fueron apenas cuatro los registros logrados en este lapso de tiempo, Y a mí que, Cachirliando, Desencuentro y Coplas a dúo con Goyeneche. Sin duda no fueron las únicas obras meritorias que interpretaba junto a Troilo. A los que tuvimos la dicha de escucharlos a ambos nos queda acaso el amargor que no llegara a perpetuarse en el disco De mi barrio, una página que hacían de maravilla y que después la cancionista lo concretara ya en calidad de solista.



Nelly venía precedida de antecedentes superlativos. Había grabado con el quinteto de Astor Piazzolla, Bandoneón arrabalero, La casita de mis viejos, Cristal y María. Luego sería Mariano Mores quien la requiere para llevar al disco su tema Viejo Madrid, hasta que el 1° de Octubre de 1963 logró quizá la que sería su consagración definitiva cuando deja impresa en la placa sonora, ya como integrante de la formación de "Pichuco", el tango Madreselva. Otras quince veces más recorrería el camino de la grabación. Fue entre los años 1963 y 1966 que duró el vínculo artístico que se cerraría precisamente el 13 de Abril de este último año con Yo no merezco este castigo.  De entre esos dieciséis registros se destacan sin duda La canción del Ave María, Barrio de tango, Golondrinas y Galleguita. Curiosamente Nelly, que sigue hasta nuestros días llevando adelante su excelente carrera profesional, es requerida posteriormente a su paso por las filas de Troilo por Osvaldo Pugliese con quien lleva al disco el tango Mentira de Francisco Pracánico y Celedonio Esteban Flores.



Demás está decir que esta pretendida evocación que no habla de intérpretes que también revistaron en la orquesta como Amadeo Mandarino, Tito Reyes, Carlos Olmedo, Pablo Lozano, Aldo Calderón o Roberto Achaval tiene una animosidad contra ellos. Muy por el contrario, cantar en "la orquesta de Troilo" es como para cualquier futbolista "jugar en la primera de Boca" y eso por sí solo constituye un mérito. Simplemente nos planteamos elegir y adoptamos un criterio muy personal que pueden o no compartir. Amadeo Mandarino grabó apenas un tema, Pájaro ciego, a dúo con Fiorentino, Carlos Olmedo, dos, Recordándote y el cantor de Buenos Aires, Pablo Lozano, uno, Viejo baldío, y a Aldo Calderón le cupo la inmensa responsabilidad de suceder nada menos que a Floreal Ruiz. Calderón compartió cartel con Edmundo Rivero precisamente formando un dúo con el que debuta en el disco con Una lágrima tuya. La dupla se volvería reunir en otros registros como A unos ojos y la milonga Miriñaque. También transitó el disco como solista en páginas como Cuando volverás, Y volvemos a querernos. La despedida la hace en el sello TK con la página Tata no quiere.  Roberto Achaval no logró grabar ninguno y quizá el más discutible de todos en no haber sido considerado en esta nota fue Tito Reyes que logró verdaderos sucesos junto al "Bandoneón mayor de Buenos Aires" en obras como Yo soy del treinta, El conventillo o El último farol, obra que también marcaría la despedida de Troilo de los estudios de grabación.  A ellos, seguramente, los tendremos en próximos envíos para rendirles justo reconocimiento.


- Bonus Track... o Yapa, en criollo
 
Decíamos al comienzo la idoneidad de Troilo a la hora de jusgar y seleccionar a sus intérpretes y como si no hubiéramos podido persuadirlos queremos compartir esta curiosa versión de La Cantina.  Se trata de una grabación casera realizada en Uruguay en 1954 donde Pichuco además canta...

 

 
 
Fuentes:
 
- "Homenaje a Troilo". La Maga. Número 10, 1995 
- Lorenzo de Rufino, Perla - Colombo, Pedro; Roberto Rufino. Su vida y su obra. Corregidor, 2010.
-www.youtube.com (Perfil de Videos, a solo click)



martes, 11 de marzo de 2014

Primer decálogo troileano

Días antes, junto con el anuncio de la apertura de inscripción de nuestros certámenes literarios, anticipábamos que periódicamente repasaríamos aspectos destacados de la carrera del "Bandoneón Mayor de Buenos Aires", Aníbal Troilo en el año de su centenario.
Si un etnógrafo desprevenido se topara con nuestra cultura, encontraría un puñado de nombres indispensables para comprender su sentir, su pensar, su vivir... Un "Olimpo" al que accedieron personajes tan disímiles como Atahualpa Yupanqui, Hugo del Carril, Homero Manzi, Discépolo, Jorge Luis Borges, Quinquela Martín, San Martín o Perón y dejaron su huella como legado indeleble de su paso por este suelo. A ese selecto grupo perteneció Aníbal Carmelo Troilo.  Su obra impregna y delinea el sentir del "Hombre de Corrientes y Esmeralda" imaginado por Raúl Scalabrini Ortíz (acaso otro aspirante, junto con Arturo Jauretche, a esa elite de creadores argentinos) o su versión posmoderna, el "Hombre Sensible de Flores", que retratara Alejandro Dolina.
Tan vasto es su testamento que iniciaremos esta recorrida con su rol de compositor. SADAIC registra apenas 63 obras bajo el rótulo Aníbal Carmelo Troilo pero la idea es compartir y admirar su creación sin abrumar.  Es por ello que seleccionamos, tal vez caprichosamente, diez composiciones que consideramos se corresponden con la introducción que precede estas líneas por su carácter de ineludibles a la hora de analizar su producción.
Su confección procura el eclecticismo y la variedad. Algunas obras han quedado, ex profeso, al margen puesto que aparecerán en ulteriores envíos y otras injustamente marginadas. El orden en el que las abordaremos es azaroso y no implica una valoración, de igual modo que aceptamos sugerencias, correcciones y reprimendas...
 
 
- Sur
Con letra de Homero Manzi, acompaña con sus sones a la pintura descripta en versos por el poeta de Añatuya de su paisaje de la infancia. Su inconfundible melodía impregnada de nostalgia fue llevada al disco por Troilo en tres oportunidades.  La primera en 1948 con el concurso vocal de Edmundo Rivero en la Casa Victor, reincidió en 1956 con el mismo cantor pero en el sello TK, para cerrar la serie en 1971, nuevamente en Víctor, esta vez con el "Polaco" Goyeneche como Vocalista.  Tan emblemática es esta página que la grabaron desde Nelly Omar hasta Andrés Calamaro.  Sin embargo, la dulce melodía de "Pichuco", los versos de Manzi que, a decir de Héctor Stamponi, provocaron la envidia de Ernesto Sábato quien cambiaría toda su obra por ser autor de los mismos y la voz del "Polaco" conforman una pócima tan sublime que sirvió de inspiración para uno de los filmes nacionales más galardonados, la homónima obra de Fernando "Pino" Solanas.  En ella se observa a Goyeneche entonando los versos de Manzi en una esquina oscura, mientras sobre el empedrado una improvisada orquesta conformada por Néstor Marconi (bandoneón), Raúl Luzzi (guitarra), Carlos Gaivironsky (violín) y Humberto Ridolfi (contrabajo) completa la escena musicalmente.  Sin embargo, como la idea es apreciar la obra por su autor optamos por esta versión, igualmente notable, en gola de quien fuera el encargado de estrenarlo, Edmundo Rivero...

 
 
- La última curda
El carácter triste, alcohólico y confesional de esta página, según el análisis de Federico González nos enrostra lo absurdo de la vida"Quizás allí es donde la poética y la dramática de la canción alcancen su altura de tesis existencial y psicológica. Haciéndonos intuir que la dimensión de nuestra tragedia tal vez pueda ser dicha en pocas palabras"(R), en una sintonía con Desencuentro, obra que omitimos por cierta afinidad. "La última curda" fue lograda junto a Cátulo Castillo y de acuerdo a la semblanza hecha por el académico Eduardo Giorlandini es una rareza en el repertorio troileano puesto que eludía los tangos "lunfardos".  Sin embargo su temprana popularidad y lo improvisado de su estreno marcaron su camino: durante un ensayo Rivero entonó los versos de Cátulo desde el balcón del departamento que tenía Troilo frente al Chantecler, famoso cabaret de la época ubicado en la calle Paraná (entre Corrientes y Lavalle) y prontamente la concurrencia que salía del mismo se agolpó, cortando la calle, para escuchar la composición.  Esta obra también fue grabada en tres oportunidades por Pichuco. La primera de ellas, en 1956 en TK, con Edmundo Rivero poniéndole voz a los versos del poeta. La segunda versión data de 1963 y la última de 1969. La primera de estas cuenta con el concurso vocal del "Polaco" y la segunda es instrumental, siendo grabadas ambas en la Casa Víctor.
 

- Che Bandoneón
Otro de los logros de la brillante dupla autoral Troilo-Manzi. Al igual que otros títulos del tango conlleva un espíritu confesional pero a diferencia de aquellos, “en Che, Bandoneón”, de Manzi y Troilo, la confesión es con el bandoneón, humanizado en la
letra de Homero"(Giorlandini, E.; "La última curda").  Añade Oscar Himschoot que el apelativo "Che" que caracteriza nuestra habla cotidiana y proviene del sufijo quechua homónimo que significa "Gente", es empleado por Manzi para reflejar todo el cariño y amor que el instrumento despierta. Es por ello que el protagonista de los versos "conversa con él en una intimidad donde no cabe ni siquiera el vos, porque el che es el más íntimo de los tratamientos" (Himschoot, O.; "Che").  La llevó al disco en dos oportunidades: la primera en 1950 con Jorge Casal en el canto (Sello TK) y la otra, en Víctor, en 1965 siendo Tito Reyes su cantor.  Lo curioso de la versión que compartimos es que se trata de una toma radial en la que se aprecian las dotes de cantor de Alberto Marino

- Romance de Barrio
Una sola vez y se rompió el molde... En RCA Victor (1947), Floreal Ruíz da su aporte canoro a la única versión que Pichuco deja impresa en la placa sonora de este hermoso vals concebido junto a quien prefirió "hacer letras para los hombre en vez de ser un hombre de letras", según el decir de Jauretche.  Añade XX en su análisis sobre el amor en la poesía tanguera (R) que obras como esta dejan "una áurea de misterio, de algo secreto e intimo que no llega a ser revelado del todo  y que nos deja en las puertas de las profundidades del alma. Como si un pacto inviolable cubriera con discreción una historia que se confiesa a medias.  Se expresan en Romance de barrio, esas “culpas que nunca tuvimos… por culpas que debimos pagar los dos”.  Necesariamente lo romántico de la melodía encuadra los versos en tiempo de vals en un maridaje sublime.  A falta de imágenes de esa yunta (Troilo-Floreal) nos encontramos con una variedad de videos con los cuales ilustrar esta pieza del decálogo.  Sin embargo, confesamos que nuestra debilidad es la versión de Floreal, la misma que acompañó durante más de ochocientos programas (¡y quince años!) nuestro ciclo radial y lleva arreglos de Argentino Galvá.  Es por ello que, excusas al margen, queremos compartir esta versión de un Ruiz ya mayor pero sin Pichuco...
 

- Toda mi vida
Es una página que concibe junto a José María Contursi, el popular Katunga, y que llevara al disco en tres oportunidades (todas ellas en Víctor).  En 1941, con Francisco Fiorentino, en 1968 la graba en forma instrumental y en 1971, con el crédito de Saavedra.  El propio Pichuco aparece ejecutándola en un cameo para la película Somos los mejores, de Federico Padilla, estrenada el 21 de noviembre de 1968.  En dicha escena se observa a Emilio Disi, Javier Portales, Luis Brandoni y Sergio Renán (parte de un elenco que completan Carlos Balá, Dringue Farías, Doris del Valle y Jorge Luz) acercarse a Troilo promediando una actuación para pedirle un nuevo tema como despedida previa a un viaje a Europa.  Ante el convite, el Gordo se despacha con Toda mi vida que queda en segundo plano como nexo de la historia. A continuación, a modo de testimonio, veremos dicha escena.  No obstante, por lo secundario de la interpretación respecto a la trama de la película (y para no quedarnos con las ganas...) oiremos posteriormente la clásica versión con "Fiore" como vocalista...
 
 


- Responso
Compuesta a la memoria de su dilecto amigo y socio autoral Homero Manzi.  Cuentan sus biógrafos que el deceso del poeta de Añatuya le produjo una gran depresión que se extendió un año. En 1971, al conmemorarse el vigésimo aniversario de su fallecimiento inauguró la plaza que lleva su nombre interpretando este conmovedor llanto tanguero, uno de los mejores homenajes hecha composición.  Se trata de una sentida página que Pichuco perpetúa para los tiempos en 1951 en el Sello TK y en 1963, en Víctor.  Javier Alem, en "Sobre el acompañamiento en el Tango (III)", resalta la importancia de las variaciones en la posterior difusión de la obra al afirmar que ya sean producto de la inventiva de su autor o de un arreglador circunstancial, "no es raro que en éste último caso, hayan tenido tanto éxito como la composición misma, quedando incorporadas como parte constitutiva de alguna de esas piezas que han alcanzado el nivel de un “standard” del género, como es el caso de la más conocida de las variaciones de “La cumparsita” compuesta por el bandoneonista Luis Moresco para el célebre tango de Mattos Rodríguez. Otra variación muy famosa es la de “Responso” de Aníbal Troilo".
 

- A Homero
Hilvanada con la elección anterior en su génesis, no requiere de mayores consideraciones. Tan sola una vez alcanzó para convertirla en un clásico.  Compuesta junto a Cátulo Castillo, llegó al disco en Víctor en 1961 con la voz del colectivero cantor.  En primer término compartiremos una entrevista a Troilo con motivo de un nuevo aniversario de la partida de su gran amigo (concedido al otrora periodista de Telenoche Leo Gleyzer, rematada con Sur, por Tito Reyes) y posteriormente su recuerdo hecho tango...
 
 


 
- La Trampera
Lucida milonga que pertenece a la inspiración del Gordo que llegara al disco por primera vez en 1951 junto a la orquesta en el Sello TK, posteriormente le sucedieron dos versiones más en Víctor: la primera data de 1962 y fue interpretada por la prestigiosa dupla que conformara Pichuco con el maestro Grela, mientras que la última se concreta en 1969 con el Cuarteto Aníbal Troilo.  Esta composición (y La Cantina) forma parte del film nacional Vida Nocturna de Leo Fleider, estrenada el 18 de marzo de 1955 y basada en un guión de Carlos A. Petit y Alfredo Ruanova.  Las acciones, en dicha cinta, transcurren en un cabaret donde se sucede un elenco pretencioso en el que se lucen, además de Pichuco, Jorge Casal, José Marrone, Rolando Chavez, Tato Bores y el "negro" Guillermo Brizuela Méndez.
 



- Te llaman malevo
Bella página lograda con el poeta zarateño Homero Expósito que lleva al disco en dos oportunidades. La primera es de Odeón (1957) y cuenta con el concurso vocal de Angel Cárdenas, mientras que la más reciente es de 1965, fue en la Casa Víctor cuando el cantor era Tito Reyes.  Esta composición es una excepción a la regla dado que Troilo era renuente de trabajar con Expósito porque este se empeñaba en componer versos para su primo Billy Cafaro, quien cultivaba como género el denominado "Nueva Ola", que rivalizaba con el tango.
 



- La cantina
Solamente una vez llevó al disco este tango que lograra junto a Cátulo Castillo. Se trata de la versión cantada por Jorge Casal que registra en 1954 en el Sello TK, aquí compartimos la que pertenece a la película Vida Nocturna donde Pichuco curiosamente no aparece ejecutando su eterno instrumento sino dirigiendo a la orquesta con batuta en mano.
 


 
Fuentes:
-www.cinenacional.com.ar
-www.sadaic.org.ar
-www.tangocity.com
-www.todotango.com

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