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lunes, 24 de septiembre de 2018

Para el tanto es poco

Crónica por Rubén Fiorentino

En otro tiempo significaba la mayoría de edad, con poco menos que eso, Alfredo Le Pera no dudaba en asegurar que no es nada y nosotros aficionados a un juego de naipes tradicional, afirmamos que “Para el tanto es poco” y con ese nombre denominamos al espectáculo ofrecido en el Teatro Municipal “Del Viejo Concejo” el pasado sábado 22 de septiembre.
Fíjese que tan aficionados somos, que en ningún momento mencioné envido ni truco para evitar consecuencias posteriores. Ante una buena concurrencia, que debió ser mayor de no mediar una condición climática incierta, con los compases del tango emblema “De Academia” se iniciaba este nuevo acto institucional del Centro Cultural del Tango Zona Norte, Academia Correspondiente de la Academia Nacional del Tango.
Jorge Gatti conductor del espectáculo fue encargado de dar las palabras de bienvenida para cederme luego el uso del micrófono.
El tiempo otorgado, que necesariamente debe ser breve por el público presente, que no llegaba allí para escuchar alocuciones, lo empleé para recordar detalles de la fundación, a los muchos amigos que se nos adelantaron en partida y a las entidades amigas que nos acompañaron en nuestro proceso de crecimiento institucional.
Precisamente en nombre de una de las mencionadas pidió y se le concedió la palabra a Jorge Tirigall, presidente de la Asociación Hijos y Amigos de Amigos de San Isidro que historió las distintas conducciones del Centro Cultural hasta la que me toca llevar adelante y ponderó la labor sin pausa que desarrolla nuestra entidad en pos de establecer un polo tanguero en esta parte del conurbano bonaerense.

Agotado esta suerte de prólogo era tiempo que los artistas comenzaran a mostrar sus virtudes y serían Claudio Tejo y Hugo Pagano quienes para beneplácito de los presentes brindaron una inolvidable versión de Mal de amores. 

Luego de tan brillante comienzo sería una dama quien acapararía la atención de todos, Patricia Dinelli que no desperdiciaría la oportunidad de lucirse con páginas como Contame una historia, Canción de las simples cosas, Lágrimas de sangre y La canción de Buenos Aires que merecieron ruidosos aplausos y obsequio floral entregado por el tesorero del Centro Cultural, Ricardo Demelli. 
La alternancia programática dama-caballero imponía que entrara al ruedo Carlos Mazza anunciado por el socio fundador Rafael Ruffet a quién Gatti, temporalmente cedía el micrófono y el hombre dio cuenta clara de su bien ganado prestigio interpretando en singular estilo Sin lágrimas, La última, La última curda y De igual a igual. 

En tanto, el crédito local, Norma Labat aguardaba expectante para deleitarnos después con Quedémonos aquí, Pequeña, Esta noche de luna y El clavelito que pusieron rúbrica a su actuación retribuida por aplausos del soberano y flores de nuestra entidad de manos del vicepresidente Héctor Moyano. 

En tanto estas cosas acontecían nos acompañaban en la sala las cantantes Marcela Duval y Esther Alí, representantes de SADE Filial Zona Norte, Círculo de Poetas de Boulogne, Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de San Isidro, Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y Cultural Dante Alighieri, Asociación Hijos y Amigos de San Isidro, el Sr. David Robertson Gunn director del Teatro Municipal Del Viejo Concejo, aún convaleciente de un problema de salud que venía especialmente a acompañarnos, socios y directivos del Centro Cultural y público en general.
Como antesala de ese final que se venía acercando tuvieron oportunidad de ser nuevamente protagonistas exclusivos del espectáculo Tejo y Pagano y lo hicieron con una versión soberbia de El entrerriano.
No aún acalladas las ovaciones que despertó la actuación de los músicos llegaría quien iba a dar broche a una jornada plena en tangos, Quique Ojeda de pasado exitoso en las filas de José “Pepe” Basso. Revalidando pergaminos nos regaló Mano cruel, Que te importa que te llore, Amante Corazón, Vieja amiga, Uno y Cosas olvidadas. 

Luego vendría ese final con todo el elenco sobre el escenario ofrendándonos a modo de yapa, La cumparsita en fenomenal coro de damas y caballeros. 
A punto de despedirnos y con toda la Comisión Directiva sobre escenario para que recibieran del público la felicitación por gestar tamaño espectáculo, una nueva emoción, a la postre la última, sacudiría la noche lugareña, la presencia de Guillermo Galvé para recibir los atributos que lo convertían en Socio de Honor del Centro Cultural de manos de Norma Labat, Jorge Gatti y Héctor Moyano. 

Así pasaba una noche única, especial, diferente que pasará mucho tiempo para que podamos olvidar.






Fotos gentileza Ricardo Demelli y Marcela Duval






domingo, 25 de septiembre de 2016

19 Aniversario 19


Crónica por Rubén Fiorentino

 La noche de San Isidro se vistió de gala para celebrar el décimo noveno aniversario del Centro Cultural del Tango Zona Norte, Academia Correspondiente de la Academia Nacional del Tango.

Las instalaciones del Teatro “Del Viejo Concejo”, casa propicia para las huestes tangueras, se preparó especialmente para recibir a tantos buenos representantes de la música porteña de nuestros días.

A priori el programa incluía a dos recientemente galardonados con los premios Raíces, Jorge Gatti y Aldo Bloise y otro, Claudio Durán, distinguido por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación por su aporte a la cultura en el Bicentenario de la Independencia.

Además estarían la Banda-Escuela de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y Cultural “Dante Alighieri” dirigida por Hernán Ghiotto en calidad de número invitado, Las perlas del tango, Los cantores de Zona Norte y un conductor de lujo como Rafael Ruffet.

Con esas expectativas se concurrió a la cita y en rigor a la verdad no nos arrepentimos en lo más mínimo, al contrario, pudimos gozar de un espectáculo de una jerarquía superlativa.

Después de escuchar el tradicional tango-emblema, De academia, y las palabras de bienvenida de rigor de Ruffet fueron los muchachos de Hernán Ghiotto los encargados de dar el puntapié inicial de esa jornada que resultó corta a gusto de los tantos que queríamos que ella no alcanzara nunca su culminación.

 

Si bien la banda-escuela cultiva un amplio repertorio que incluyó Guitarra romana, Quiéreme mucho, Sabor a mí, la Marcha de San Lorenzo, tuvo la delicadeza de incluir entre tantas hermosas interpretaciones a Naranjo en flor, estas dos últimas páginas con el concurso vocal de Marcela Karina Antich que reveló sus buenas dotes de cancionista. Demás esta señalar la gran repercusión que despertó en los asistentes que con una larga ovación los despidieron.





 
 
El tiempo que demandó el retiro de los músicos sirvió acaso para que Ruffet y un servidor agradeciéramos a los artistas que generosamente accedieron a integrar el maravilloso elenco que anunciamos y también para tener siempre vivo en el recuerdo a tantos de los fogoneros de esta idea de plasmar una institución que nos contenga, entonces casi espontáneos surgieron los nombres de Roberto Peregrino Salcedo, Atilio Spadaro, María Cándido, Soledad González Olano, Aníbal Hugo Gabarrella, Claudio Ledesma, Miguel Ubaldón, Margarita Aybar, “Chiche” Philipp y las disculpas por los otros que en ese instante no recordamos pero que seguramente en cualquier momento acudirían a nuestra memoria.

En condiciones de reanudar el espectáculo y a propósito del público, quizá muchos de los presentes ni imaginaban que lo mejor todavía estaba por llegar. Las perlas del tango, siempre presentes en la vida institucional del Centro Cultural del Tango Zona Norte salían a escena representadas por el dúo Tango mío, integrado por Luján Vera en voz y Fernando Acedo dándole marco musical con su guitarra. Cuando la cálida voz de Luján se dejó oír en el recinto se acallaron todo tipo de murmullos y el silencio se adueñó de la escena para escucharla.



Fuimos, Cantar es vivir, Tarde y un cierre largamente aplaudido con La última curda marcaron su actuación.



Acaso esta era una inicial muestra de la jerarquía innata de noveles representantes de nuestra música que a veces no encuentran los espacios para ofrecerse al juicio del soberano.

Lali Martínez acompañada musicalmente por el virtuoso Claudio Parenti llegaba para deleitarnos con el trino de su canto en sus singulares interpretaciones de Fueron tres años, Qué me van a hablar de amor, Bajo un cielo de estrellas y Toda mi vida.

 
 


Las manos de los presentes ya lucían enrojecidas cuando Jorge Villar acompañado en guitarra por Fabio Bramuglia hacía notar la presencia de “Los cantores de Zona Norte” con páginas de ayer y de hoy que incluyeron Destellos, Cordón, El tatuaje y Barrio de tango.

Otro representante de esta parte del Gran Buenos Aires llegaba a continuación para mostrar su auténtica valía y su pinta a juicio de las muchachas, era Jorge Tortosa quien con el mismo marco musical decía Los ejes de mi carreta, Viejo ciego, Y todavía te quiero, con espectacular cierre dado con Afiches.

A esta altura de la jornada ya vislumbrábamos que la salud le estaba jugando una mala pasada a Aldo Bloise y con Jorge Gatti comenzamos a planear los recaudos para cubrir su forzada ausencia. En tanto en la sala celebrábamos la presencia de Martha Muñoz que llegaba representando al grupo literario Palabras vivas, Corina jugando idéntico rol con la Asociación “Hijos y Amigos de San Isidro”, representantes de las FM Manantial y Stylo, la  Radio Digital Argentina 365, socios fundadores como Graciela Willis, Laura Gaineddu y Roberto Rolón, el cantor Héctor Moyano y también amigos de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y Cultural “Dante Alighieri”.

Aún restaba la presencia de la última perla que había seleccionado Claudio Durán para presentar en nuestro aniversario y ella, Michelle Rey Saravia nos obsequiaba, a nosotros y el público, Canción desesperada, Sin piel, El firulete y una excepcional versión cantada de Adiós Nonino a la que Claudio Parenti le sumaba el virtuosismo de su instrumento.






Ya convencidos que Bloise, que sobre el fin de semana vio afectada su salud, no sería de la partida, sacamos el “ancho” de espadas que teníamos para jugar. Roberto Chaleán que había concurrido en calidad de público accedió a nuestro pedido de cerrar la velada y dispuesto como siempre, contando con el generoso acompañamiento de Parenti nos hizo deliciosas interpretaciones de La abandoné y no sabía, Melodía de arrabal y Contame una historia.
 



Un broche de oro para una jornada muy difícil de olvidar porque cuando prácticamente descartábamos que se pudiese realizar recibimos esa inyección de ánimo que nos estaba faltando, para encarar la empresa con renovados bríos y el resultado fue óptimo. Entonces cuando ya las luces se apagaban y recibíamos de los presentes las últimas felicitaciones nos nacía desde muy adentro el irrefrenable deseo de gritar …¡Viva el Centro Cultural!...¡Viva el tango!




 
 
* Fotos gentileza de Graciela Willis, Ricardo Demelli, Jorge Gatti y Jorge Villar





 
 

 

domingo, 21 de septiembre de 2014

Por unos locos visionarios

Crónica

Por Rubén Fiorentino

Venía fule la mano, a pocas horas de llevarse adelante el acto institucional el director de la orquesta Municipal de Tangos de Almirante Brown me anuncia que no había “bondi” para llegarse al Teatro “Del Viejo Concejo” con sus muchachos. Sumado a ello, “achaques” de salud que a veces te envía el esqueleto y al décimo séptimo aniversario del Centro Cultural que es sinónimo de desgracia, densos nubarrones se alojaban en mi estado de ánimo, en vísperas de tan importante acontecimiento. Pero como bien dice el dicho popular “al mal tiempo, buena cara” y con la mejor que pude armarme en la ocasión me dirigí a enfrentar la responsabilidad.

Después de una jornada intensa de labor, de este aún laburante activo, no podía ser el primero en arribar pero traté estar con el tiempo suficiente para cuidar los detalles de organización siempre necesarios. La sala lucía iluminada a pleno, situación que permitía observar el despliegue de todo el stock de micrófonos que en ella se dispone para cubrir una necesidad como la que se avecinaba. En el escenario, desgranando notas con su teclado, el maestro Lucho Repeto (quien aprovechó para presentar a su sobrina) en un ejercicio de “entrar en calor” deleitaba a algunos tempraneros asistentes que ya ocupaban las primeras butacas con sus interpretaciones y sus jugosas explicaciones sobre la influencia de los pianistas en las distintas formaciones. Todo un plenario como lo calificara luego Jorge Gatti...


La incierta llegada de la formación que comanda el maestro Kolaric hacía trastocar la cronología planeada para el espectáculo y consensuado con quien sería el conductor del espectáculo decidimos comenzar con las designaciones de los Socios de Honor, hecho que venimos repitiendo cada aniversario. Después de oír el tango emblema, “De academia” que comenzaba a sonar alrededor de las 20:30 Jorge Gatti daba la bienvenida al ya importante número de espectadores que aguardaban en la sala. Cedida por parte de éste la palabra se me ocurrió evocar a los “locos visionarios” de los orígenes y a los que se fueron sumando a lo largo del camino, y también a esos notables Socios de Honor que se nos adelantaron en la partida.

El clima de emoción por el recuerdo comenzaba a ganar el recinto cuando, previa evocación sintética de su brillante carrera profesional, subió al escenario Roberto Chaleán. Allí de manos de Héctor Moyano y Jorge Gatti recibió el pergamino enmarcado que lo acredita como Socio de Honor, así también como el carnet plastificado que denota tal condición y el pin de solapa con el obelisco encorvado en posición de ejecutar el bandoneón para que lo luzca en cada una de sus presentaciones. El intérprete, visiblemente emocionado, quiso retribuirnos de la mejor manera que conoce, cantando y bien secundado por el maestro Repeto nos ofrendó como en sus mejores días Desencuentro y Rubí. Demás está decir la ovación que recibió al abandonar el escenario de parte de una platea ávida de compartir momentos tan gratos como este que iniciaba la jornada.



La siguiente evocación que me tocó realizar fue para el hoy vecino de San Isidro Raúl Funes. Llegaba éste de un día de intenso trajín que incluía un reportaje en vivo en la 2 x 4 en el programa que conduce otro de los distinguidos de la noche Gabriel Soria. Margarita Sosa y el historiador Jorge Tirigall fueron los encargados de entregarle los atributos al ex vocalista del Sexteto Tango y uno extra que le otorgó nuestro compañero Gatti, una foto tamaño carnet de su admirado Roberto Grela que supo acompañar a Funes en algunos pasajes de su extensa y brillante carrera.  Como no podía ser menos, al igual que Chaleán quiso dejarnos su ofrenda. Así con el acompañamiento de Repeto con el que próximamente presentará un espectáculo en la mítica calle Corrientes, de su garganta surgió primero Ventanita de arrabal, para continuar después con Romance de barrio y disponerse a un cierre que no fue tal con Maquillaje. Digo que no fue tal porque no pudo negarse al clamor popular que le pedía Balada para un loco y magistralmente, como solo él sabe hacerlo, nos los brindo para que quede para siempre en nuestro recuerdo.

 

 

 

 


Por entonces la expectativa iba en aumento, habíamos despedido ya a dos brillantes intérpretes y tocaba el turno al responsable que el centésimo aniversario del natalicio de ese grande que fue, es y seguirá siendo Aníbal Carmelo Troilo tuviera el relieve que merecía y tras mucho bregar cumplió con creces el cometido. Hubo un pedido personal del socio fundador Aníbal Hugo Gabarrella para ser parte de la entrega, cosa a la que accedimos sin ningún tipo de reparos. A él se agregaron Ricardo Demelli y Oscar Vera, vicepresidente del Círculo de Poetas de Boulogne para hacerle el merecido reconocimiento público a Francisco Torné, sobrino nieto del “que siempre está llegando”. Un clamor de aplausos bajaba de la platea cuando nuestro homenajeado subía al escenario y tomando el micrófono retribuía con palabras la distinción recibida. Fue allí que se me ocurrió pedirle que fuese jurado de nuestro anual certamen literario que en la presente edición precisamente lleva como temática “Pichuco” y expira su etapa de inscripción en escasos días. Como no podía ser de otra manera accedió a mi requerimiento y ya contamos con él para evaluar los trabajos recibidos.




El cierre de los homenajes debía hacerse con Gabriel Soria. Las múltiples ocupaciones en las que permanece afectado le impidieron concurrir pero nos acercó una nota con las disculpas del caso que fue leída públicamente como así también la evocación que justificaba nuestra designación. Subió nuevamente al escenario Roberto Chaleán que sabiendo de nuestras preferencias por aquel vecino notable de Beccar que fuera Juanca Tavera nos regaló, esta vez acompañado de pistas Cuestión de ganas.



En tanto las huestes de Kolaric comenzaban a tomar posiciones para darle broche al acto “Por los locos visionarios”. Por los inconvenientes apuntados al comienzo no pudimos contar con la orquesta en pleno pero si con una avanzada de ella que dejó reafirmada la seriedad y jerarquía que le asignan a la cultura y fundamentalmente al tango los muchachos de Almirante Brown. El Danzarín de la apertura que le quisieron dedicar expresamente a Torné por suministrarles las partituras y arreglos originales, habla a las claras de ello.  Vendría luego la presencia de los cantores, Mariana Novoa y Diego Di Martino que con sus celebradas interpretaciones de Como dos Extraños y Parece mentira, la dama, y Barrio de tango, el caballero, se ganaban el favor de la concurrencia. Innovaron con una creación propia, Línea D, del cumpleañero Pablo Yanis y, entusiasmado por la presencia de Torné, el propio Kolaric reconoció que en el centenario de Pichuco la intención del conjunto orquestal era tributar su homenaje también a sus autores y arregladores,  con ese propósito llegarían instrumentales como BB y Che Buenos Aires, de Raúl Garello.
 

 

 


El tirano reloj nos iba señalando el final, la noche ya avanzada nos marcaba que aunque fuese desganadamente debíamos emprender la retirada, no sin antes hacer claro, brindar el agradecimiento al personal de la sala que cuidó cada detalle para que el acto tuviera la brillantez que debía tener. Los cumplimos felices como debía ser y rodeados de formidables profesionales y público entusiasta que le dieron a la jornada el marco de jerarquía que ella precisaba.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Soplamos las velas y se encendió la luz...

Por Esteban Fiorentino
La primavera, época transicional e incierta, irrumpe y deslumbra con su belleza llena de colores y matices. Algo así vivimos anoche, al celebrar una primavera mas en el Teatro del Viejo Concejo. Por un lado, el puramente artístico, experimentamos el orgullo y la satisfacción de presentarles (una vez más) un espectáculo de enorme categoría y, a partir de su gratuidad (bandera inclaudicable para quienes conformamos esta institución), al alcance de todos. En el lado opuesto, padecimos errores propios y ajenos en la organización y puesta en escena que deslucieron el show y nos dejaron un sinsabor y una bronca difícil de disimular en el final de la velada.
 
Como suele ocurrirnos, cuando uno celebra su cumpleaños disfruta la fiesta pero... a medias, puesto que trata de resolver cada detalle para que todo salga perfecto y "Anillando Primaveras" lejos estuvo de serlo. La necesidad de una mayor repercusión mediática que redundara en una mayor afluencia de publico (uno de nuestros preocupantes déficit desde hace un tiempo), la ausencia de algunos de los homenajeados y las desprolijidades en el escenario que exponen a profesionales de la talla de Jorge Gatti y Rafael Ruffet son cosas que nos afligen y trataremos de enmendar. Sin embargo, exime a nuestras facultades el paupérrimo audio de la sala (ya endémico) y, en especial, el destrato para con un artista generoso como Hernán "Cucuza" Castiello, quien trato de disimular con humor la cuestión, y la falta de respeto al publico por parte de los encargados del Teatro, quienes casi unilateralmente decidieron el final del espectáculo.
Como calificar lo acontecido anoche si oscilamos por picos tan disimiles. El negativo ya fue expuesto sucintamente, no queremos ahondar más en amarguras y quienes nos acompañaron en la celebración sacaran sus propias conclusiones. Por el otro, el grato, nos cautivó el histrionismo de Valeria Raffa, nos emocionó hasta las lagrimas el homenaje a Roberto Mancini, aplaudido de pie por la concurrencia, nos hizo vibrar la potencia interpretativa de Luis Caroprese y gozamos del desenfado milonguero de Alejandra Palermo, para finalmente perdernos en el ambiente intimo y tanguero creado por Cucuza Castiello, que hubiéramos prolongado por días y ya extrañamos...
Luego del "Tango Ritual" que resultó El 16, en alusión a la edad que alcanzó el pasado miércoles el Centro Cultural del Tango Zona Norte, la justificación de Rubén Fiorentino que también se hizo del tiempo de recordar a los ex presidentes Roberto Peregrino Salcedo y Atilio Spadaro   llegó el agradecimiento publico a medios y autoridades presentes así como también a quienes nos saludaron por un nuevo septiembre comenzó la parte artística de la noche.
La velada no podía hacernos un amague en cuanto a calidad. A la jerarquía de Castiello, sin dudas una de las máximas figuras del tango de nuestros días, se sumaba la prestancia de Lot y Bustos y el talento de Raffa, Palermo y Caroprese, finalistas del Certamen José Pérez de la Riestra que organizáramos en homenaje al centenario de Charlo, y que se adjudicara Palermo.
Valeria Raffa inauguró la jornada con su dulzura para recrearnos temas como Caserón de Tejas y Afiche. No fueron los únicos que nos regalara, también nos deleitó con Como dos extraños y Barrio de Tango, versiones que perdurarán en nuestros oídos.










Como fuera anunciado, la noche no sólo preveía las actuaciones propias del show sino también un aspecto institucional de rutilante significado: la designación como "Socios de Honor" a personalidades que exaltaran al tango en alguna de sus facetas y precisamente una de ellas es el periodismo.  Para quienes procuramos fortalecer la presencia del 2x4 en Internet, la distinción de Ricardo Garcia Blaya no solo era un acto de justicia sino un compromiso con el trabajo, la investigación y el esfuerzo desinteresado. Académico de la Academia Nacional, García Blaya, junto a un exquisito grupo de colaboradores (Abel Palermo, Néstor Pinson, etc.) a quienes reconoció en el escenario, es responsable de, a nuestro entender, el mejor sitio tanguero en la web sin menospreciar el también excelente trabajo de Ricardo Schoua (Tango y Cultura Popular) y los muchachos del Rincón del Tango y Tangocity. Es por ello, por su empeño en nutrir gratuitamente el ciberespacio de sones tangueros para la divulgación de esta música que tanto queremos y por constituirse en material de consulta obligada de difusores y amantes del tango que verlo en el escenario con diploma y carnet en mano nos llenaba de orgullo.



Luego de los agradecimiento y fotos de rigor con los anunciadores y el director de Cultura sanisidrense, David Robertson Gunn, el baile se adueñó del escenario y con él, las desprolijidades que signaron la noche. No porque Rosa Bustos y Roberto Lot no tuvieran la prestancia digna de la velada, más bien al contrario. Tanto es así que el propio Castiello, posteriormente, elogió públicamente su estilo milonguero. Tenían previsto exhibirnos tres temas, iniciando con La Cumparsita, en versión de Juan D´Arienzo, que danzaron con solvencia, para finalizar con una milonga. Sin embargo una mala jugada del CD, cuyas pistas no eran leídas por el reproductor, impidieron desarrollar la rutina con normalidad. Imposibilitados de utilizar dicho material se recurrió a una alternativa desde el sector de audio, lo que posibilitó que nos demostraran sus virtudes en REFASI pero el compromiso público de deleitarnos con una milonga nos dejaba en orsai. Presuroso y desde la platea, el cumpleañero difusor Pedro Cahue surgió con el heroico compacto que nos posibilitó apreciar su demostración de auténtico tango de salón, sin coreografías preestablecidas, al son de Milonga Celestial, en voz de Roberto Mancini, uno de los homenajeados.










A la estética pero dilatada actuación le sucedió el momento más emocionante de la noche. Mientras el hijo de Mancini se acercaba a Rafael Ruffet para remarcar que quien interpretara el tema de fondo era su padre, Rubén Fiorentino (en off) justificaba las sobradas razones por las cuales se designaba Socio de Honor al destacado cantor. Pedro Cahue fue el designado para hacer la entrega mientras se procuraba oír Calvario, cuestión que desnuda una nueva desinteligencia, puesto que el disco compacto estaba en la sala, en manos de nuestro Tesorero Ricardo Demelli por lo cual hubo que llevarlo a la sala de audio con la celeridad del caso. Consecuentemente con el título escogido y visiblemente emocionado por el calor del público y las duras peripecias que atravesó su salud en el pasado inmediato, que incluso le impiden el habla, Mancini volvió a ser el amo de la escena. Su entereza y el amor de su familia que irrumpió de imprevisto en el escenario conmovió a la concurrencia que aplaudió de pie a quien fuera vocalista de Alfredo De Angelis, entre otros.









Una vez desacelerados nuestros corazones pero todavía no repuestos asistimos a la consagración de Luis Caroprese. El cantor de Villa Adelina que supo transitar diversos escenarios del mundo supo disimular con humor las demoras por ajustar nuevamente el audio a las guitarras de Chelo Gómez y Daniel Filoni e incluso a modo de homenaje a Juanca Tavera se animó con un recitado de "Se llama tango" a los que sucedió su interpretación de El cantor de Bs. As. "El primo de Montaner", pero más lindo según alguna dama de la platea, se lució con Pasional, Tinta Roja, La Última y a la hora de los bises, a pedido de Mario Calónico, nos regaló Por una cabeza.





No sin antes una nueva desprolijidad a la hora del anuncio, llegó el momento de reconocer la labor periodística y de investigación de Miguel Lafuente. El vecino de Villa Adelina, miembro de la Asociación Hijos y Amigos de San Isidro y académico de la Academia Porteña del Lunfardo, exultante al recibir su reconocimiento de manos de Graciela Willis, fue escueto en sus palabras, apenas un "muchas gracias" que se vio obligado a extender cuando nos obsequiara un misterioso paquete cuyo contenido era de su autoría y puramente artesanal. Se trataba del libro Historia del carnaval porteño, de Enrique Puccia, impreso en pequeñas máquinas que el galardonado operaba, y que en próximas entregas compartiremos con todos Uds.




 
 



Tras los aplausos, la garra de Alejandra Palermo ganaba espacio en la noche sanisidrense. "La Palermo", como reza el flamante trabajo discográfico que nos regalara y que pronto compartiremos con nuestros lectores resaltó el espíritu de camaradería acontecido en la jornada. En primer lugar, por la humildad de los cantantes que se presentaron quienes concertaron de antemano el repertorio para ofrecer variantes y no repetirse, y especialmente por la generosidad de los músicos. Como estaba anunciado, el maestro Gómez acompañaría a Caroprese, Filoni , a Palermo y Raffa cantaría con pistas pero consensuaron que era mejor (y a juzgar por el resultado tuvieron razón) que ambos guitarristas propiciaran el marco musical acorde para que todos se luzcan. Inició su actuación con un mensaje de reivindicación de la cultura nacional, compartido por la sala, Convencernos, de Eladia Blázquez y Chico Novarro, para luego recrearnos esa pintura hecha tango, Los cosos de al lao, y brindarnos Amigos que yo quiero.  Sin dudas, lo mejor de su actuación fue la brillante interpretación que hizo de la milonga Entre Curdas que, nobleza obliga, este cronista cometió el pecado capital de borrar accidentalmente del mp4 que oficia de cámara pero que prometemos atesorar en próximas actuaciones. Por pedido de los espectadores permaneció en escena para cerrar provisoriamente su actuación con Malena.















 

Un pedazo de historia de San Isidro, como el empedrado del casco histórico, los naranjos de las veredas, los gastados ladrillos de la vieja fábrica, la plaza del reloj o el clásico CASI-SIC. Eso es Jorge Tirigall, periodista, historiador, "Hijo y Amigo" de San Isidro. Responsable de los libros San Isidro, algo de nuestro ayer y El Tango y Gardel en San Isidro, también es impulsor del anteproyecto de ordenanza que nos declara Entidad de interés cultural en nuestro Pago Chico. No resultaba ilógico distinguir a uno de los responsables de preservar la memoria colectiva sobre el arraigo del 2x4 en la Zona y de reverdecer la sensibilidad de antaño con las tradicionales serenatas. Fue Margarita Sosa la encargada de entregar el carnet, pin y diploma alusivo que se llevaron todos los homenajeados y que aguardan a Néstor Fabián, Raúl Garello, Abél Córdoba y Roberto Yanés, imprevistamente ausentes...












El clímax de la fiesta fue la presentación de Hernán "Cucuza" Castiello. Demostrando ser verdaderamente "un fenómeno" supo manejar el escenario como pocos. Utilizó el humor para distender situaciones incómodas, supo crear un clima íntimo y ameno, como si nos cantara individualmente a cada uno de nosotros pero sin dejar de interactuar con un público embelesado, y por supuesto, nos cautivó con su talento inmenso, que lo convierte en uno de los máximos exponentes del tango contemporáneo.












   
"Cucuza" justificó la ausencia de su coequiper tradicional, Maximiliano "Moscato" Luna, quien prolongó su estadía en Francia y a cambio nos presentó a un excelente guitarrista como demostró ser Emiliano Faryna, también responsable del melancólico viaje que nos proponía el lucido cantor.



Sin embargo, así como el epicentro de la velada era la actuación de este formidable dúo, también fue el eje de los inconvenientes causados por los empleados del teatro. Ante el gentil pedido del vocalista de atenuar las luces, por una cuestión de comodidad y clima, solo por dos páginas cumplió con su pedido. Luego de las mismas se encendieron, desafiantes, todas las luces de la sala, conspirando fatalmente con la intención del artista. Para qué mas luz en el escenario, si el solo fraseo de Castiello nos deslumbraba al son de los acordes que imprimía un insuperable Faryna...







Como si algo le faltara a su actuación, Castiello demostró toda su generosidad y don de gente al convocar a los créditos locales, Alejandra Palermo y Luis Caroprese, para compartir el escenario. Junto a ellos, logró una interpretación para el recuerdo de Vieja Viola y cuando nos disponíamos a disfrutar los que seguramente serían los últimos temas que nos regalara (de acuerdo al horario y la dinámica lógica del espectáculo) irrumpió intempestivamente Rafael Ruffet en el escenario para anunciar el abrupto final del show. Ante la sorpresa del público y de los organizadores adujo razones horarias y "de transporte" (por parte de los empleados de la sala). La indignación aún ahora no logra salir del cuerpo de quien esto relata. La cronología de la reunión preveía culminar 22:30 y nos habíamos excedido apenas diez minutos. Desconocemos el horario laboral del personal del teatro pero se podía resolver de otra forma, con diálogo... Una lástima...nos amargaron una noche feliz...





Sobre el final el escaso tacto triunfó en la porfía y no nos permitió redondear la jornada brillante que anhelábamos  cuando alguien decidió unilateralmente que se enciendan todas las luminarias o que nos inviten "gentilmente" a retirarnos poniéndose a baldear cuando aún el público estaba desalojando la sala. Estamos acostumbrados a que en la sal el audio sea deficiente, pero todo lo acontecido fue una verdadera falta de respeto a los artistas al publico y a los organizadores.

Somos una de las pocas entidades en el municipio que se brinda desinteresadamente a la comunidad. Si bien cobramos un subsidio, jamás cobramos para participar de nuestras actividades. Todas ellas son gratuitas porque creemos en el rol inclusivo de la Cultura y su capacidad de integración. Aunque sin hacer verdadera justicia con su talento, tratamos de remunerar con un humilde cachet a todos los artistas que en nuestros espectáculos se presentan y no distinguimos credos, clases sociales ni preferencias políticas, todos son bienvenidos. Nuestro compromiso es con el Tango y la Cultura nacional... y popular.

Qué elenco. Castiello, Fiorentino, Gatti y Faryna

Los tangueros sean unidos... Cahue, Mancini y García Blaya
 
Cantorazo. Mancini sonríe junto a Fiorentino
 
Dos fenómenos. Ale Palermo y Luis Caroprese
 
La magia de la web. Fiorentino y García Blaya
 
Héctor Ricardo Demelli, Elsa Tablado y Miguel Lafuente

La despedida. Los cantores Lucio Arce y Cucuza Castiello junto a Emiliano Faryna, Gatti y Fiorentino
   

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