Mostrando las entradas con la etiqueta deceso. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta deceso. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de marzo de 2017

Llora el tango mendocino

 

JAIME “TITO” GELFMAN - DECESO

 
El destino, siempre caprichoso, me impone escribir sobre cosas que nunca hubiese querido expresarme. Este 2017 que transitamos no da respiro en cuanto a noticias aciagas y no habiéndome repuesto del deceso de Fortunato More, me estremece la noticia de otro amigo que se nos adelantó en la partida, Tito Gelfman. Ese amigo que se acercó a nosotros a través de un clásico de este sitio, el CruciTango y que   un día me manifestó la inquietud de fundar una asociación de tango en su provincia de residencia, Mendoza, y sabiendo de mi dilatada labor en la conducción del Centro Cultural del Tango Zona Norte me solicitaba consejos sobre los pasos a seguir. Contagiándome de su entusiasmo puse todo mi esmero en volcar las experiencias vividas de errores y aciertos de mi entidad, instancias legales etc. en un minucioso informe que él recibió agradecido. A poco con inmensa alegría recibí de sus labios la noticia que la nueva entidad se había gestado y comenzaba a formalizar actividades, cosa que me llenó de gozo.
 
Afortunadamente la vida seguiría cruzando nuestros caminos como cuando con Ana nos brindaron el halago de su visita a un acto aniversario de nuestra institución, visita que retribuimos con mi esposa Graciela a un espectáculo que organizaron ambos en un Club de Villa Urquiza de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde Ana con sus recitados y canto era certeramente acompañada por Tito y su piano.
 
Fortuitamente, hace unos años en una de esas vacaciones que nos pudimos tomar con mi esposa, a “la tierra del sol y del buen vino” supimos de un encuentro del Ateneo del tango en el Vararte y les caímos de sorpresa en una de las regulares sesiones. Por entonces el feliz encuentro fue solo con Tito porque Ana, por un accidente doméstico, no estaba en condiciones de asistir a la cita. Fue allí cuando después de tantos halagos de Tito considerándome en algo así como el padrino de la entidad mendocina, accedimos a asistir  a su casa para reencontrarnos con su compañera imposibilitada transitoriamente de desplazarse y disfrutar de su singular hospitalidad. Quedó pendiente una retribución de gentilezas en alguna ocasión que pasasen por Buenos Aires que estuvo a punto de lograrse en Septiembre pasado pero una inoportuna tormenta desgraciadamente lo frustró.
 

 
 


No obstante me queda el recuerdo de muchos momentos vividos como aquella presentación  de uno de sus libros en la Casa de Mendoza en Buenos Aires, encuentro que compartimos con amigos comunes como el difusor radial y conductor de espectáculos Jorge Gatti y la reconocida cancionista Marta Cortés, el intercambio de sendos trabajos de investigación, el suyo relacionado con “El tango en Mendoza” y el mío con el “Aporte autoral sanisidrense a la música ciudadana” o el haber participado juntos del II Congreso organizado por la Academia Nacional “Tango, cultura e identidad”.
 
 
Seguramente cuantos llegamos a conocerlo y apreciarlo sentiremos hondamente su ausencia física pero acaso su denodado trabajo, sus concreciones y ese entusiasmo que contagió a muchos seguirá siempre presente en nuestros corazones y en esa cada vez más creciente legión tanguera que a través de su gestión tuvo un lugar donde mostrarse y expresar sus inquietudes artísticas. Gracias Tito por tu labor casi silenciosa junto a tu inseparable compañera para asignarle a esta expresión genuina de la cultura de los argentinos el espacio que por méritos merecía tener. Y acaso los grandes como vos, como Troilo, no se van nunca…”Si siempre están llegando”

domingo, 12 de febrero de 2017

Fortunato More

Pequeña despedida a un amigo


Lo conocí hace alrededor de veintisiete años. Él junto a su esposa, Bety País asistían en calidad de invitados al programa que hacía el dúo folklórico “Provincianía” en la desaparecida FM San Fernando, ciclo este que precedía al programa “La plaza” que producíamos con mi amigo Jorge Bottino en la citada emisora. Por entonces eran integrantes, junto a Daniel Menna, Alicia Solier, Mirta Sánchez, Tito Masachessi, Horacio Rubini y algunos otros que mi frágil memoria no recuerda,

de aquellos adelantados que fundaron, en esta parte del conurbano, la Casa del Tango de San Fernando. Y fue allí, precisamente, que me recibió junto a su esposa, en la vieja sede de la calle Tres de Febrero, cuando llegaba para obsequiarle, quizá el primer poema que mereció la institución. 

La vida, siempre caprichosa, fue acercando nuestros destinos y fueron muchos los episodios que volvían a ligarnos. Los encuentros en los programas de Rafael Zarlenga en la vieja FM Santa Rita, la gesta que derivó en la fundación del Centro Cultural del Tango Zona Norte convocada por Roberto Peregrino Salcedo... La labor de años en la citada institución como socio, primero, y luego vocal y vicepresidente de la entidad, hasta nuestros días. 

Los diversos actos institucionales que compartimos, tales como espectáculos, embajadas artísticas, descubrimiento de placas, encuentros de poetas, presentación de libros, reportajes radiales y televisivos, etc. fueron haciendo cada día más estrecha una relación donde resaltaba profundamente su hombría de bien, su disposición, su laboriosidad y responsabilidad, el buen tino para recomendar artistas y por sobre todas las cosas el profundo respeto que nos prodigaba a cada uno de nosotros. 

El destino quiso que los últimos años su salud se deteriorara a pasos agigantados producto de una penosa enfermedad, pese a los esfuerzos de su compañera de llevarlo a los mejores profesionales para que lo trataran. Con su cada vez más dificultosa movilidad se las ingeniaba para concurrir regularmente, quien sabe superando cuantas penurias, a las reuniones de Comisión Directiva donde seguía teniendo una participación activa. Una inoportuna caída, con fractura de cadera como consecuencia, precipitó el final. Parecía como la crónica de una letra de tango…”su cuerpo enfermo no resiste más” y no obstante las súplicas al Señor y los anhelos de mejoría que abrigábamos los familiares y amigos se marchó. Sin estridencias, casi en silencio, como pidiendo permiso para no incomodar…Se fue físicamente pero seguirá por siempre entre nosotros, junto a los recuerdos más queridos, con su sonrisa franca y el gesto amistoso, con su nunca disimulado origen santiagueño, igual que Manzi...y acaso podrán caberle aquellos versos que Centeya escribiera para su padre: “Que mundo habrá encontrado en su apoliyo, si es que hay un mundo pa´ los que se piantan, sin duda el cuore suyo se hizo grillo y su mano cordial…¡Es una planta!” 

Hasta el reencuentro Fortu y gracias por regalarme tu amistad.

sábado, 9 de abril de 2016

Se fue el cantor de Buenos Aires...

Por Rubén Fiorentino
 
Viendo la inclemencia del tiempo de esta nefasta tarde de sábado pensaba en tango..."si hasta el cielo se ha puesto a llorar". Se fue casi en silencio una voz de Zona Norte, un cantor de raza, un amigo...

 
Venía de cultivar un género distinto, el jazz, integrando la formación que dirigía el acordeonísta Juan Carlos Moscón, devenido con los tiempos en formidable poeta del tango como Juanca Tavera. Una orquesta de tangueros aquella, haciendo otra cosa distinta a su sentir interior que inevitablemente afloraba en cada ocasión que resultara propicia.
 
Lo conocí hace casi veinte años en la desaparecida FM Santa Rita donde llegaba de la mano de su director, Rafael Zarlenga, sitio donde un servidor con sus hijos llevaba adelante el ciclo tanguero "Abriendo un camino".
 
Luego la entidad que nacía, el Centro Cultural del Tango Zona Norte que nos aglutinó a cuantos aspirábamos a tener una entidad de esas características fue la nos volvió a reunir a ambos como socios fundadores, en esta parte del conurbano. Aquella primera Comisión Directiva donde me tocó cumplir funciones de secretario y a él de prosecretario. Los proyectos compartidos que casi nunca se podían cristalizar por distintos imponderables como las presentaciones regulares con una embajada artística en centros de la tercera edad o editar un CD con todos los cantores y cancionistas de Zona Norte, algo que en forma artesanal y muy limitada se concretara para un núcleo tan minúsculo que tan solo los difusores Pedro Cahue, Jorge Bottino, Pedro Moreo y la propietaria de casa donde viviera Oscar Alonso (en agradecimiento por permitirnos recordar al cantor en una placa) disfrutan de ese trabajo.
 
Un hito, ya en la pendiente de su carrera, constituye ese CD al que sí pudiste acceder a título personal y cuya carátula ilustraron mis hijos. En realidad fueron dos, una formal y otra con una caricatura realizada por computadora (para hacerlo más modesto, confeccionada en Paint), ante la urgencia que revistaba un inminente viaje al Sur del país, a las ciudades de Trevelín y Esquel, y donde se veía tu larga figura en actitud de canto y la leyenda "El cantor de Buenos Aires", uno de sus caballitos de batalla, convertido en título de embajador de estos pagos.
 
 
 
 
 
Me solía visitar en la desaparecida emisora zonal para amenizar a la audiencia con su particular repertorio donde afloraban títulos como Atenti Pebeta, El plebeyo, Cobrate y dame el vuelto...De puro curda. El marco musical invariablemente lo ponían las guitarras de Moreno o Julio Pérez.
 
Ambos participábamos de las clásicas serenatas organizadas por la Asociación "Hijos y Amigos de San Isidro" y en varias ocasiones coincidimos, él con su canto y yo con mi glosa en la dama homenajeada cosa que nos ponía felices por esa situación.
 
 
 
 
Hace un tiempo sus problemas de movilidad y otros achaques lo tenían un tanto marginado de la actividad y eso seguramente le afectaba porque lo que hacía lo realizaba con gusto y pasión a la vez. Cada 5 de Marzo me apresuraba a llevarle mi saludo por un nuevo aniversario que coincidentemente es la fecha en que también nació mi hijo mayor, Esteban.
 
Seguramente fue la última vez que hablamos, el destino quiso que "la máquina" le dejara de funcionar y me duele en el alma. Se fue un grande, nos dejó Don Miguel Ubaldón y un vacío inmenso se apoderó del cuore.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Se fue Roberto Selles...


ROBERTO SELLES - Deceso


Día particularmente triste el de la fecha, 3 de Diciembre de 1015. Cuando la congoja se apodera del alma es difícil trasladar al papel pensamientos en recuerdo del amigo que se adelantó en la partida. Hacía un par de meses había hablado con él para convocarlo a que presentara en la Zona Norte del conurbano el libro Julián Centeya, biografía y poemas inéditos que escribiera con Matias Mauricio. En aquella oportunidad se excusó lamentando no poder satisfacer mi pedido porque su estado de salud le impedía salir y ya casi no se movía de la vieja casa de la calle Artigas, en su Villa Ballester natal. Esa casa que había visitado en distintas ocasiones cuando le llevaba los trabajos que habían enviado los participantes de nuestros habituales certámenes literarios temáticos, para que él los evaluara. También cuando le llevé la resolución de CD del Centro Cultural del Tango Zona Norte que lo designaba Socio de Honor de la entidad.
Recuerdo que en otra ocasión mientras compartíamos un café me hablaba de su más reciente berretín, ponerle música a los versos para convertirlos en composiciones. También tengo presente cuando me dejó entre sorprendido y emocionado al pedirme algunos poemas de los que escribo para musicalizar. Le expliqué que al plasmarlos ni se me había cruzado por la cabeza la posibilidad que alguien pudiese hacerlo y di muchas vueltas para entregárselos porque en mi interior lo consideraba una misión imposible. Por fin formalicé la entrega en la Academia Nacional del Tango, en ocasión de la presentación del libro sobre “El hombre gris de Buenos Aires”.
Recuerdo su particular emoción cuando con voz en off recité los versos que él escribiera para su amiga Nira Etchenique. Fue en la oportunidad de nuestro homenaje. Me parece tenerlo presente aún escuchando atentamente todo ese prólogo para confesar públicamente instantes después, sobre el escenario, que en esos momentos previos “se le ocurrió pensar si no estaba muerto porque habitualmente esos reconocimientos se hacen a los difuntos”.
Así era Roberto siempre dispuesto a brindarnos su colaboración como cuando visitó la vieja sede de la calle Pirán para darnos una cátedra magistral sobre el origen de los tangos.  Este año nos encontramos en un par de ocasiones. Una fortuitamente en la calle, pleno barrio porteño de San Cristóbal, él iba acompañado de la exquisita cantante Estela Bonet y yo andaba por la zona para tratarme de  delicado problema de salud. La última fue en la Academia Porteña del Lunfardo cuando recordó con mucha emoción a Ben Molar. Tuve indicios que la cosa no estaba bien cuando los amigos mendocinos Ana y Tito Gelfman me requerían información sobre su estado de salud y yo no tenía noticias de ello. Allí comencé a movilizarme enviando correos electrónicos a personas que podían darme alguna información. Jamás me los contestaron pero fortuitamente el sábado 28 compartí una reunión en la que participó Estela Bonet y ella me dio el dato preciso y me alentó a que lo visitara. Estuve a punto de ir el mismo domingo 29 pero al ver que en la zona indicada verbalmente había varios nosocomios preferí recabar el dato preciso que Estela no se hizo rogar para brindármelo.

El destino quiso que ese último encuentro no se materializara, llegué casi al instante que Roberto emprendía el viaje final. Me quedé compartiendo el dolor de ese reducido grupo, la esposa, el hijo, Estela, el esposo, Matías Mauricio y otro joven muy apesadumbrado del que no pude recabar identidad. Si hasta parecía que Julián se asociaba a ese instante tan tenso recitándonos aquello de “que mundo habrá encontrado en su apoliyo, si es que hay otro pa´ los que se piantan, sin duda el cuore suyo se hizo griyo y su mano cordial es una planta”…

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Se fueron dos luchadores del tango

En el día de ayer, cuando el “de la zurda” cobró una biaba por doblete, este invento de los “potiem” que corren que es el Facebook, que casi invariablemente te encurdela de malas nuevas, ortivaba por un lado que en Villa Constitución, lugar donde desarrolló una fenomenal tarea, finaba Sergio Chiarotti y en la “Reina del Plata” hacía lo propio Héctor Negro, un bardo polenta que, entre otras cosas grosas nos desasnaba la sesera con su “Teoría sobre Gardel” o se ponía sobre la testa el pañuelo de cinco nudos y  nos batía futboleramente “Desde el tablón”.

Ya me daba mala espina la salud del émulo del “negro Cele” porque unos días antes, una mina bien intencionada, pero nefastamente yeta, nos pedía a todos una oración por él.

Se rajaron los dos y nos duele. Para hacerla más suave algunos baten que partieron de gira, otros que pasaron a otro mundo, “si es que hay otro mundo pa´ los que se piantan” como acusaba Julián. Lo cierto es que el tango todo llora sus pérdidas.

Uno un soldado inclaudicable de su causa que laburó incansablemente por rejuntar en una asociación a todas las entidades de tango desparramadas a lo largo y a lo ancho de la patria. El otro un poeta con mayúsculas, Socio de Honor del Centro Cultural del Tango Zona Norte y recurrente jurado de sus anuales certámenes literarios, yugo que realizaba desinteresadamente, sumando su “granito de arena” a este porfiado berretín de unos “locos visionarios”.

Sin verso, además de sus mentas largamente reconocidas, eran también dos buenos tipos, de esos que querés sumar siempre a tu lista de “gomías”. Se fueron pero no será al cuete su paso por este mundo si los que quedamos nos animamos a levantar sus banderas y continuar la senda trazada.
La iniciativa hermanarnos todos los que representamos a entidades relacionadas al “gotan” debe prender y hacerse carne en nosotros. Si todos yugamos en el mismo rumbo para que tirar separados del carro.

En cuanto al ilustre señor del verso, la cosa resulta más peliaguda. Bochos como ese no surgen de la mañana a la noche pero está en nosotros estimular a quienes se animen a escribir de un Buenos Aires de hoy, con nuevos puntos que describir, chamuyando en forma poética ese acontecer cotidiano que acaso amarroca toda la belleza de las cosas simples.

Entonces, los difusores de tango, los puntos que organizan espectáculos, quienes editan brolis y otros frates por el estilo, préstenle la oreja a tanto pichón de los Homero y Cátulo que seguro yiran por ahí y háganle el espacio para que nos regalen esa versión nueva, que seguro no va a revitalizar y acercar a las nuevas generaciones de compatriotas.

Si así no lo hiciéramos que Carlitos y el gotan nos lo demanden…  

miércoles, 12 de agosto de 2015

Falleció un tanguero de ley

Se sumó a la barra de Pichuco

Por Rubén Fiorentino

Nunca pensé tener que escribir esta despedida. El 11 de Agosto de 2015 ingresará en mis recuerdos como un día particularmente triste porque si bien pocas horas antes había pasado por la habitación que lo alojaba en el sector de terapia intensiva del Hospital de San Isidro, conservaba la tenue esperanza que el “gomía” Aníbal Hugo Gabarrella zafara de esa situación delicada. No pudo ser, el de arriba dispuso que terminara el sufrimiento y que pudieses encontrar el descanso eterno. Quizá con egoísmo de nuestra parte hubiésemos querido retenerte más tiempo pero como dice el “gotan”, “contra el destino nadie la talla”.

Fue una dicha que ingresaras en mi vida y un placer haber compartido tantos momentos gratos. También de los otros cuando llegó la “malaria” y tu generosidad sin límites brindándote por los que creías tus amigos casi te hace perder el techo donde abrigaste tantos sueños. Recuerdo tu devoción por la viejita, Doña Ema que hasta el instante final veló por ese “chico grande” que tenía en casa. Tu idolatría por “Pichuco” que le dio pie a tantos para calificarte como a “su viuda”. Tu emoción desbordante cuando recitabas un poema trasmitiendo todo ese fuego que guardabas en tu interior…

Fuiste parte fundamental de ese puñado de “locos visionarios” que aquel 18 de Septiembre de 1997 fundaron el Centro Cultural del Tango Zona Norte. Artífice absoluto de que alguna vez tuviéramos una sede, en ese local de la calle Pirán que antecedía a tu propiedad que otrora fuera un lavadero industrial y cada vez te ocasionaba más dolores de cabeza. Allí permanecimos ofreciendo, parafraseando aquel famoso anuncio publicitario del “aceite bueno y barato”,  tango de jerarquía sin cargo alguno hasta que tu generosidad sin límites brindándote por pseudo amigos que se aprovechaban de ello te obligó a resignar  ese techo que te cobijaba.

Recuerdo aquel libro que te animaste a escribir sobre la vida y trayectoria de tu admirado referente, prologado, nada más ni nada menos que por Roberto Peregrino Salcedo. Aquel poema que te escribí augurando reeditar en nuestras personas aquella dupla fundamental del tango…Troilo-Fiorentino y el que vos retribuiste con versos que nunca supe si merezco.

Cómo olvidar el día que el “soltero empedernido” se rindió al matrimonio y una nueva etapa como “pasivo” que no fue tal porque la noche tiraba y había que anunciar o interpretar algún poema como solo vos podías hacerlo. Ya había quedado atrás aquel librero de la diagonal Salta amado por los clientes y el conductor de aquel ciclo radial exitoso que te pintaba de cuerpo entero…Tangos al mediodía entre “gomías”.

Te fuiste Hugo y ese vacío es imposible de llenar haciendo mías las palabras del gran Julián Centeya se me ocurre decir  “…Se las tomó una cheno de descuido y me dejó un recuerdo lacerante.  ¿Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo, si es que hay otro mundo pa´ los que se piantan? Sin duda el cuore suyo se hizo grillo y su mano cordial…es una planta…”

 

miércoles, 4 de junio de 2014

Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando…

POR RUBÉN FIORENTINO

Fuente: Diario La Capital
Como cada mañana, ajustándome a la rutina de un laburante en actividad, ascendí al micro que me lleva a mi empleo que tenía como conductor al “Vasco”, tanguero de ley que como no podía ser de otra manera sintonizaba una emisora “de las nuestras”. El placer que me produce siempre el feliz encuentro hoy se trocó en dolor al enterarme que la “Estrella de Buenos Aires” ya no está entre nosotros. Sabía de su delicado estado y de las cadenas de oración que se hacían por ella pero siempre confiaba en una recuperación que desgraciadamente no se produjo porque el Supremo la convocó a alistarse en el coro de las “chicas de allá arriba”. Allí se reunirá con las perlas Azucena, Mercedes, Ada, Libertad, Tita, Susy, Rosanna, Chola, Nelly… formando estelar grupo, que desde aquí envidiaría el buen amigo Claudio Durán que tanto esfuerzo despliega promoviendo voces femeninas del tango de hoy.
Fuente: Diario El Litoral de Concordia




Se me antoja caprichosamente imaginarla en un mundo intemporal como musa inspiradora de Ángel Villoldo y Cátulo Castillo para sus tangos La morocha y El patio de la morocha, respectivamente. El primero porque la presintió y “Catulín” porque la admiraba. Es difícil escribir cuando la congoja se instala en “el de la zurda”  pero es nuestro deber recordarla como la grande que fue y seguirá siendo en el recuerdo de sus numerosos admiradores. 
Triunfó en los escenarios y también en la pantalla sin distinción de tamaño. Sus éxitos abarcaron indistintamente al cine y la televisión. En el séptimo arte desplegando su labor de actriz y cancionista, fue parte del elenco o protagonizó filmes como La guerra la gano yo, La balandra Isabel llegó esta tarde, Sangre y acero, El patio de la morocha, Del cuplé al tango, Los chicos crecen, Café de los maestros, Vivir es formidable, La despedida, La vida color de rosa, La historia del tango, El hombre del sábado, El tercer huésped, Allá en el setenta y tantos, Se rematan ilusiones, Un tropezón cualquiera da en la vida, Don Juan Tenorio, Buenas noches, Buenos Aires, Arriba el telón y seguramente algunas otras que se me pueden estar escapando.  En televisión integró aquellos recordados ciclos como “La familia GESA”, “Las veinticuatro horas”, “Hombres de mi vida”  y brilló en ese inolvidable ciclo que fue “Grandes valores del tango”. 







La radio tampoco supo resistirse a la magia de su encanto y la sumó a sus huestes en el  radioteatro: ”Narcisa Garay, mujer para llorar”. Difícilmente Enrique Santos Discépolo pudiese encontrar una intérprete más cabal que ella de sus inolvidables letras.  Por su formidable labor obtuvo merecidas distinciones como el “Cóndor de Plata a la trayectoria” y el “Konex” que la distinguía como “Mejor intérprete femenina del tango” cuando corría el año 1995. No solo el público local enrojeció las manos de aplaudirla. Su arte llegó también a Estados Unidos, Centroamérica, Israel, Brasil, España, Canadá, Cuba, Francia y Japón lugar el que frecuentó en repetidas oportunidades. 

Supo acompañarse de calificados músicos como Francisco Canaro, Roberto Firpo, Atilio Stampone, Mariano Mores, Osvaldo Requena, Omar Valente, Roberto Pansera, Argentino Galván, Jorge Dragone, Oscar Bassil, por citar solo algunos. Claro, cuando ya definitivamente había abrazado la causa del tango. Lo resalto porque sus comienzos no fueron estos sino que tuvo su primer espaldarazo triunfal al ganar un concurso de canto español cuando aún era casi una niña. También supo interpretar con propiedad canciones y baladas del cancionero internacional pero…ella era Buenos Aires que seguramente está acusando con pena su partida. Afortunadamente la magia del disco hará que su voz se perpetúe en el tiempo a través de los inolvidables trabajos realizados para los sellos Pampa, primero, y Microfón y RCA Víctor, después. Los surcos del disco recogieron para siempre su canto castellano y los trabajos que realizó en idioma idish, gallego, portugués, francés y hasta japonés. 






Otros testimonios para tenerla siempre presente son el libro “Virginia Luque, la estrella de Buenos Aires” de Mario Gallina y el cortometraje “Virginia Luque, la luz de una estrella” de Diego Fernán. Seguramente los que peinamos alguna cana añoraremos esos primeros planos que le prodigaban las cámaras de la llamada “caja boba” para resaltar esos ojos hermosos, de mirada profunda dotados por el Creador para un rostro por demás agraciado. Recuerdo que en una de las últimas reuniones de CD del Centro Cultural del Tango Zona Norte sonó su nombre para designarla como Socia de Honor de la entidad el próximo 18 de Septiembre. No pudo ser, como también el destino nos negó idéntica designación para con Guillermo Rico, Ángel Cárdenas,  Argentino Ledesma, Carmencita Calderón y Nelly Omar. Quizá nos traicionó el sub consiente de desear que los grandes no se marchen nunca…Adiós Virginia, tu patio…y el tango todo, lloran tu ausencia… 











viernes, 20 de diciembre de 2013

Eternamente...


Por Esteban y Rubén Fiorentino

El poncho grana con ribetes pardos jamás volverá a ser el mismo.  Ese símbolo de austeridad y resistencia, regalo de Tita Merello,  entristecerá, perderá sus colores y matices.  Su idilio de más de cuarenta años con el ícono máximo de la canción popular femenina de nuestro país quedará en el recuerdo. Acaso la memoria de sus seguidores la rejuvenecerá en esa foto, eterna, de su rostro sonriente sobre el escenario, con en Zorzal, que le dio apodo, en la gola a punto de desplegar sus alas y levantar vuelo, y con los brazos extendidos, como el perpetuo abrazo del viejo General con su pueblo.

Las guitarras criollas,  fieles testigos de un tiempo ido, se convertirán en sus armas para vencer al olvido y esa casi extinta raza de juglares, los payadores (primera expresión canora popular), serán sus escuderos.  Juntos se erigirán en guardianes de la nostalgia y la tradición, ante el frenesí de la historia.  Volverán a detener el tiempo, una vez más, para que nos reencontremos con ese niño interior que subyace dormido en cada uno de nosotros al cautivante influjo de su voz…

 


Algunos la ponderarán como la cantora nacional por excelencia, otros dirán quizá que una calandria melodiosa anidó en su garganta para brindarnos sus trinos. Están los que juzgarán que fue la más grande de todos los tiempos y le trazarán un parangón femenino con “el bronce que sonríe”. Sobrevendrán acaso los que la idealicen como la muchacha que desde su Guaminí natal emprendió con su canto, el largo camino que la haría conquistar los corazones de un país que la idolatra. A mí se me ocurre pensar que fue un obsequio perecedero, con larga fecha de vencimiento, que nos hizo el Supremo, aquel 10 de Septiembre de 1911 para alegrarnos el alma. 

Su canto diáfano trasmitía ternura, amor por la tierra que la cobijaba.  Cómo no conmoverse por su talento, no dejarse llevar por la alborada campera de su trino. Oírla, nos remite a un solitario páramo de la pampa. Nos permite divisar sus colores, oler sus flores y escuchar el canto de sus pájaros, en una sinestesia sin igual. Quién, al oírla, no se ha transportado imaginariamente a un paisaje similar y ha tenido la tentación de percibir la brisa que acaricia los pastos, si ese mágico hechizo que representa cada una de sus interpretaciones parece sumergirnos en un cuadro de Molina Campos…



 




Otros resaltarán tu coraje para defender ideales, personalidad desbordante por cada uno de sus poros. Abordó todos los géneros musicales gestados en esta bendita tierra, se puso la camisa de los que no la tenían y cantó por ellos sin medir consecuencias. Padeció persecuciones y olvidos y lo soportó estoicamente.
 
 

 

Afiche de su presentación de 2009
Resurgió entre sus cenizas cual ave fénix con ese emblemático poncho rojo para grabar a fuego su nombre en el tan mentado libro Guiness como la extraordinaria artista que, con una centuria a cuestas, era capaz de d esbordar un recinto tan especial como el Luna Park de Buenos Aires. Y no me lo contó nadie estuve presente en sendos recitales que nos ofrendara en 2009 y 2011, comprobando la llegada que tenía a los mayores pero también a una juventud que la aplaudía de pie, enrojeciendo las manos para expresar la emoción que le provocaba la entrega de la artista.
 




Sabíamos que este día llegaría pero con un fanatismo rayano con el egoísmo nos resistíamos a aceptarlo. Alguno se animaba a gritarle el consabido “¡No te mueras nunca!” que también pensábamos nosotros pero no nos animábamos a expresar y ella sonreía, emocionada por el mimo. Te fuiste a descansar de ese largo derrotero al que te llevó la vida o tal vez a reunirte con los amigos de ayer, Gardel, Troilo, Canet, “Fiore”, Rivero, Centeya…

 


Tal vez, Nelly Omar, “la Gardel…”, la Descamisada, emprendió un nuevo viaje hoy en busca del amor. Seguramente fue a concretar el demorado reencuentro con Homero Manzi, quien hace años la aguarda…


Nosotros desde acá te recordaremos siempre cuando escuchemos Gardel Razzano, Rosa de Otoño, Parece mentira, Desde el alma y tantas más que ocuparía páginas y páginas enumerar. Sin dudas, dentro de un rato, el mes que viene o en diez años, cuando la magia del disco nos devuelva tu voz, se dirá como del gran Carlitos: “Cada día canta mejor”.


Pretendo despojarme de la tristeza cuando estas líneas escribo pero el nudo en la garganta que tengo desde que supe la noticia persiste porfiadamente en mi interior. Está muy fresco todo y la emoción supera holgadamente a la razón, la razón biológica que impone el fin de las cosas. Acaso se me ocurre despedirte con un “Chau, compañera Nelly” ojalá vuelvas un día convertida en millones en las gargantas de esperanzadas jovencitas que eleven al más alto lugar de privilegio al canto popular argentino.

 
 
 
 
Fotos de archivo personal y otras Gentileza de www.terra.om.ar, Videos obtenidos de YouTube, fuente reconocida a solo click

domingo, 19 de mayo de 2013

Se fue un grande


Por Rubén Fiorentino
Eran las primeras horas de la tarde del domingo 19 de Mayo cuando me enteré de un hecho luctuoso sucedido en la víspera. Por supuesto me invadió la tristeza por tan lamentable pérdida que seguramente comparto con quienes supieron valorar en él además del magnífico actor y destacado cantante al ser humano. 
Lo conocí personalmente hace casi veinte años en la Plaza Mitre de San Isidro, familiarmente llamada “ Plaza del Reloj” por el singular artefacto floral de registrar las horas que en ella se aloja. Fue durante un homenaje a Francisco Canaro donde concurrió para cantar acompañado de la Orquesta símbolo y del Quinteto “Pirincho” que comandaba entonces Oscar Bassil. Con mi “medio hermano” Jorge Bottino hacíamos por entonces nuestras primeras armas en la radio y grabador en mano nos acercamos, concluida su actuación, para realizarle una nota. Tomó la iniciativa Jorge y ya con la primera respuesta me dio la pauta del ser humano que tenía enfrente.  Le expresaba mi “medio hermano” la satisfacción que experimentaba de hacerle una nota a tamaño artista y él, con la humildad de los grandes, respondía: “yo apenas soy un intérprete o acaso un actor que se ciñe a un libreto. Artista es un creador…alguien que da vida a una obra para que los demás admiren”. Después de haber atendido con total deferencia a dos ilustres desconocidos como nosotros, humildemente nos solicitaba que lo orientáramos para volver con su auto a Capital Federal. Al igual que Rafael Carret era amigo personal de nuestro querido Atilio Spadaro y merced a él logramos llevarlos a ambos a nuestra “patria chica”. 
Al popular “Pato” tuve la suerte de presentarlo en los Bomberos Voluntarios de San Isidro en ocasión de un acto institucional organizado por la Asociación Histórico Cultural “El Cañón”.  En tanto, con el amigo que debió partir hice lo propio en la vieja sede del Centro Cultural en Pirán 444 de Martínez. No fue la única vez que compartiría cosas con nosotros. También lo hizo en otra oportunidad en la Sociedad de Fomento Andrés Rolón donde, cuando ya no contábamos con instalaciones propias, celebramos un nuevo aniversario de la entidad. También recuerdo cuando a consecuencia de su vista gastada, apoyado en el brazo de Jorge y mío, recorrimos juntos el casco histórico de San Isidro con las tradicionales serenatas organizadas por “Hijos y Amigos de San Isidro” y también cuando en la misma jornada y una vez concluido el tributo a las damas, en la Casa de la Cultura del Partido se improvisó con los cantores que habían participado de la serenata y él un espectáculo artístico. Fue una cosa espontánea que generó al brindarse sin retaceos al público y una retribución cariñosa de este que no lo dejaba abandonar el escenario. Su actuación de aquel día se prolongó a punto tal que hacía impacientar a los que aguardaban por actuar, que seguramente se habrán tentado de arrebatarle el micrófono que con tanta maestría empuñaba. 
Quien esto escribe, “bostero de alma” le apuntaba a este declarado riverplatense la escena del film Trompada 45 cuando la caballería llega en el momento justo a resolver una situación al son de la Marcha de Boca Juniors y ambos celebrábamos el recuerdo. Sin caer en exageraciones me permito afirmar que fue junto a Zelmar Güeñol, Rafael Carret, Jorge Luz y Juan Carlos Cambón un grande del humor, que desde aquellos inolvidables programas radiales o acaso de las películas nos hacía vivir momentos tan agradables. Que también cuando se lo proponía y más allá de las imitaciones que solía realizar fue un lucido cantante y ya de mayor demostró su bagaje de actor en trascendentes ciclos que difundió la “pantalla chica”. 
Se va con Guillermo Rico un grande de verdad y a nosotros nos queda el recuerdo de los momentos vividos y la frustración de aquel film homenaje que proponía el desaparecido Rolando Polito a los Grandes del Buen Humor que jamás se pudo concretar, lo mismo que hacerlo Socio de Honor del Centro Cultural donde en reuniones de CD aparecía como primer candidato. Se fue el pintón que enamoraba a las damas mientras sus compañeros cometían los más grandes desaguisados, el cantor de recia estampa que se lucía como Guillermo Coral en la formación de Canaro y el actor maduro de “Rolando Rivas, taxista” pero su recuerdo vivirá siempre en nosotros a quienes le dedicaste a lo largo de tu carrera profesional lo mejor que pudiste ofrecernos. 

sábado, 11 de mayo de 2013

Tití, en el recuerdo


Al centro. Junto a Gatti y Moyano
Jornada triste la del 10 de Mayo de 2013 para los tangueros de Zona Norte. Comenzando el día una noticia que nunca hubiésemos querido escuchar nos invadió de amargura. Un jilguero de otro tiempo que había dejado el canto para ponerse las pilchas de soldado del tango, desde su puesto de dirigente, que ejercía desde hace muchos años nos dejaba, y claro, el sentimiento no podía ser otro. 
No sería errado sindicar que fue uno de los máximos responsables de encender la llama del tango en esta Zona Norte del Gran Buenos Aires. Desde su puesto de presidente de la Casa del Tango de San Fernando supo ofrecer a la grey tanguera siempre un espectáculo diferente. Acercando a los consagrados del género y abriéndole las puertas a promesas de este tiempo que seguramente valorarán la oportunidad que les brindaba. El documento lo junaba como Héctor Horacio Tagliabue pero seguramente todos lo llevaremos en el corazón como "Tití Quiroz", un tanguero de ley. 
Más allá del dolor que todos sentimos en este infausto momento seguramente el alma de nuestro amigo estará rondando el firmamento celestial para armar allí la gran peña con los muchachos que partieron antes y así alguna vez nos tocará reunirnos a nosotros con Atilio Spadaro, Roberto Peregrino Salcedo, Nina Garetti, José Ciarma, Raúl Méndez, “Chiche” Philipp, Rodolfo Omar Zatti, Rodolfo Montilio, Rynaldo Strípoli, Lilián Margot, Juancito Viera, José Ángel Abratte, Juanca Tavera, Miguel Bonano, Orlando Medina, Rolando Polito, Julio Barone, Claudio Ledesma, Guillermo Jodar, Jorge Fernández, Margarita Aybar, Soledad González Olano, Roberto Molina, Teté Fiorentino, Manuel Herrera, Helio Pereiro, el “negro” Da Costa y tantos otros que sería imposible citar,  para dar cátedra porteña a los puntos de allá arriba. 
Seguramente el vacío que deja no será fácil de llenar pero los que siguen su huella deberán armarse de todo el temple para no dejar que los logros conseguidos por el esfuerzo de este titán caído se pierdan. El desde algún lugar les estará dando fuerzas para que ello suceda. Mi sentido pésame a su esposa, compañera de toda la vida, a sus familiares y a todos los frates sanfernandinos que supieron gozar de su amistad. No fui su amigo, no porque no lo quisiera, sino porque la vida nos llevó por rumbos diferentes. Él presidiendo la Casa del Tango de San Fernando, yo el Centro Cultural del Tango Zona Norte, pero siempre nos tuvimos un inmenso respeto. No faltaba aniversario de nuestras respectivas entidades sin que nos intercambiáramos el saludo cordial de buenos vecinos y buenos tangueros. Te vamos a extrañar Tití pero como dice el tango: “fuerza canejo, sufra y no llore que un hombre macho no debe llorar”…

miércoles, 10 de abril de 2013

¡Chau…Willy!


Por Rubén Fiorentino
No es fácil hilvanar las palabras cuando el dolor es hondo y está todo tan fresco aún. Si bien sabíamos que era previsible que ocurriera lo que fatalmente sucedió, siempre esperábamos el milagro de volver a verlo prendido al talle de una dama en esas milongas callejeras que lo contaban como uno de sus protagonistas.
Vivió prodigándose a su prójimo al mejor estilo cristiano, crió a sus nietos, se brindó por el Colegio 501 de Martínez de chicos con capacidad diferente haciendo las tareas que se requirieran, albañil, pintor, plomero, carpintero o acaso burlándose de los años acumulados, oficiando de aventajado cadete realizando trámites de toda índole. Cuidó con celo la Plaza 9 de Julio volviendo a hacer andar esa fuente tan característica que había dejado de funcionar y tantas cosas más. 
Que decir la labores desplegadas en el Centro Cultural que fueron desde la colocación de placas a los referentes del tango, trepándose con sus ochenta y tantos a cuestas a escaleras con la agilidad de un muchacho, ubicando las pertenencias de la institución, ya sin un espacio físico propio, en lugares seguros para poder rescatarlas un día o cobrando deudas pendientes cosa que parecía imposible concretar. 
Pero claro, más importante que todo lo enunciado es habernos regalado su don de gente que lo acompañaba en cada uno de sus actos como si fuera su sombra.  Las “tabas” cada vez le daban menos pero no faltaba a las semanales citas con la milonga en su adorada plaza. Tampoco dejó de concurrir a la reunión anual organizada por el ejecutivo comunal en reconocimiento a las entidades no gubernamentales ni a la cena de camaradería con la que el Centro Cultural suele cerrar cada año de gestión. 
Jorge Gatti lo apodó “el pegador” por las placas que colocara dedicadas a recordar el centenario de la fundación de la Plaza 9 de Julio, la que se le tributara a esa trilogía de cantores que moró en Martínez, Aldo Campoamor, Argentino Ledesma y Roberto Rufino, la que en el barrio “La Calabria” de San Isidro recuerda a Raúl Iriarte y las que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires distinguen los sitios donde vivieran Roberto Grela y Juan D´Arienzo. A propósito de esta última hay una inolvidable anécdota que no quiero dejar de narrar. Era la hora señalada para el descubrimiento, estaban presentes entre otros el Secretario de Cultura de la metrópoli, los ex cantores del “Rey del compás” Horacio Palma y Osvaldo Ramos, la sobrina nieta del autor de El vino triste, Patricia, la viuda de Jorge Vidal, el músico y compositor Primo Antonio y algunas otras personalidades que escapan a mi memoria. Por el Centro Cultural, Gatti y un servidor tratando de hacer de anfitriones a un descubrimiento que se dilataba por falta de placa y “pegador”. Cuando era pibe mi madre y las madres de mis amigos solían decir, cuando nos portábamos mal, que: “le íbamos a hacer salir canas verdes”. Yo no se si fueron verdes pero en esos minutos largos que se estiraba la cosa el conductor de Gattitango y un servidor envejecieron no menos de un año, hasta que al fin, vimos aparecer la cansina y parsimoniosa figura de Willy con la placa envuelta en papel madera bajo el brazo y el alma nos volvió al cuerpo. Sucede que nuestro amigo tenía una antigua visión del tiempo que el colectivo 60 empleaba en llegar desde la Zona Norte del Gran Buenos Aires a ese barrio capitalino, cuando había muchos menos vehículos en la calle y fuera de las denominadas horas pico y claro... tardó mucho más de lo que había calculado. Sin darse mucha prisa procedió a realizar la tarea que le fuera encomendada, mientras nosotros sudábamos la gota gorda, hasta que el acto finalmente se concretara. 


Así de sencillo y buena gente era Guillermo Jodar, como rezaba el documento o Willy como lo llamábamos cariñosamente sus muchos amigos. Por sus generosas obras en beneficio de la comunidad el Centro Cultural, entidad que lo contaba como Protesorero, lo distinguió en Diciembre de 2011 con un recordatorio con la significativa y nunca tan merecida leyenda: “Honor al mérito”.  Sabés Willy que te vamos a extrañar, que tu terrena ausencia dejó un vacío imposible de llenar como acusa el tango, que nos dará una singular nostalgia en cada nuevo descubrimiento no haber divisado tu pequeña e inquieta figura trepando a la escalera o desparramando el pegamento con el que se fijará el testimonio que planeamos dejar. Como legado atesoramos tu infinita disposición, tu cordialidad, tu trato respetuoso y tu generosidad a toda prueba que me invitan a pedirle a quienes te conocieron una respuesta…Si este no fue un tipazo, los tipazos…¿Donde están?        

miércoles, 4 de enero de 2012

Muchachos silencio




Con la llegada de un nuevo año, el duodécimo del tercer milenio, todos renovamos expectativas de un mejor porvenir y es justo y necesario que así lo entendamos, desde lo personal y desde lo particular, haciendo referencia a ese espacio de la cultura popular que representamos, nosotros los tangueros. Siempre esperamos la aparición de obras de este tiempo que revitalicen lo mucho que llevamos acumulado, el surgimiento de nuevas figuras y la vigencia de los consagrados, nuevos y mejores testimonios fonográficos de los artistas, etc.
No obstante a veces el destino nos sorprende con la guardia baja y recibimos el doloroso cachetazo de la realidad. Esa que muy escuetamente nos anunciaba que el pasado 1° de Enero nos dejaba para siempre una señora de la canción. Para compararla con el trino armonioso de los pájaros, una verdadera alondra. Precisamente ese día se apagaba la vida de la cantante uruguaya Nina Miranda y seguramente todos los que tuvimos la fortuna de disfrutar sus interpretaciones no podemos hacer menos que entristecernos. Acaso nos consuele escucharla en viejas grabaciones del sello Sondor junto al legendario maestro afincado en la vecina orilla, Donato Racciatti. Esas insuperables versiones de Maula, Garufa, ambientado en una geografía distinta a la que habitualmente estábamos acostumbrados a oír, La novena y tantos otros éxitos por el estilo. El derrotero de la vida de cada uno tiene aristas impensadas y la dama, una estrella fulgurante del cancionero, un día abandonó la actividad para convertirse en una común ama de casa y para disfrutar de un feliz matrimonio. Por muchos años, demasiados para mi gusto, vivió alejada de la actividad artística hasta que a la muerte de su esposo, encontró nuevamente en su antigua carrera, un motivo válido para seguir adelante. Aconsejada por amigos tomó algunas clases de canto para ver en que punto, ya mujer madura, estaba su garganta y la prueba fue más que satisfactoria. Quizá debió bajar algún registro de los que alcanzaba en los años mozos pero la frescura de su voz estaba intacta y la personalidad y el encanto de expresarse también y se lanzó nuevamente al ruedo.
Seguramente podemos regocijarnos de ser de los primeros que confiaron en ese regreso y desafiando los riesgos la presentamos en Noviembre de 2007 en la Plaza 9 de Julio de Martínez con motivo de las Fiestas Patronales de la ciudad. Los que vivimos en el momento de su entrega y a posteriori, cuando la nutrida concurrencia que se dio cita en el paseo público la esperaba para hacerle firmar una dedicatoria sobre  una vieja placa de vinilo que contenía sus mejores canciones, para saludarla, para pedirle un autógrafo o para, aunque más no sea, compartir con ella esa despedida dilatada pura y exclusivamente por el infinito cariño de la gente, no podíamos salir de nuestro asombro.
Su arte. Junto a José Luis Philipp y Julio Pérez
Esa mujer entrada en años, pequeñita, que si no cantara podría hasta pasar desapercibida era capaz de ese milagro. Se la veía radiante esa gloriosa noche, hecho que volvió a repetirse meses más tarde, el domingo 25 de mayo de 2008, cuando la convocamos a presentarse en el teatro “Del Viejo Concejo” en el espectáculo que denominamos “Tango a dos orillas”, que reunió a la Asociación “Perfiles de tango” de Uruguay, liderada por Miguel Gadea Sandler y al Centro Cultural del Tango Zona Norte. A poco Gabriel Soria era quien la convocaba junto a otras damas ilustres para demostrar a todos que el talento no tiene edad y nosotros nos sentíamos felices que así sucediera. 

Bocha Galo, Miguel Gadea Sandler, Nina Miranda y Jorge Bottino (Gracias por las Fotos!)

Rubén Fiorentino junto a Nina Miranda y Bocha Galo
Pero como bien dice un tango señero “contra el destino nadie la talla” y su corazón dejó de latir cuando el nuevo año comenzaba a despuntar. Si Nina, “Tu corazón” ese que musicalmente fue la más formidable interpretación de tu carrera dijo hasta acá llegamos y solo haría falta la voz de Carlitos para pedirnos “Silencio muchachos, murió la…Miranda”…   
  

jueves, 21 de enero de 2010

Hasta siempre, Jorfer...

Por Rubén Fiorentino
El martes 19 de Enero de 2010 el destino nos jugó una mala pasada. En medio del dolor de familiares y amigos se apagaba la vida Jorge José Fernández, o “Cacho” Fernán Ruiz, o acaso un tal “Jorfer”. Soldado irreemplazable de la causa del tango que con su partida deja como escribía Brignolo en Íntimas: “un vacío imposible de llenar”.

Sus jóvenes 80 pirulos no le hacían mella para darse los pequeños gustos que lo hacían feliz. Llevar adelante “Tangomingo” su semanal y galardonado programa de tangos, despuntar la veta periodística e historiadora en cuanta publicación lo requiriera, componer permanentemente para que artistas de la talla de Betty País, Daniel Aste, Eduardo Nélson y Luis Caroprese por citar algunos pongan en sus labios páginas de su autoría como Ciudad de Buenos Aires, A Paul Laserre, Es un soplo la vida, Rosa punzó, A Villa Urquiza, Viejo canillita, Antiguo Cabaret Palermo... En su doble condición de compositor, algunas veces, y letrista, en otras, firmó más de 700 obras, compartiendo autoría con figuras como Fernando Caramés, Beba Pugliese, Alfredo de Ángelis, Martina Iñiguez, Oscar del Priore, José Colángelo, Oscar de la Fuente, Luciano Leocata, Saúl Cosentino y Roberto Álvarez para hacer una breve reseña.
También se las ingenió en tiempos difíciles, para hacerle acceder al disco a figuras del ámbito local a quienes protegía e impulsaba casi paternalmente. Investigador empedernido supo aportar datos valiosísimos a quienes como yo tienen el berretín de escribir y necesitan del dato fidedigno, ese que él nos hacía llegar generosamente.
Sus versos nutriéndose de la cosa simple, al mejor estilo Héctor Gagliardi, son un testimonio de sensibilidad y buen gusto que no merecen dejarse de lado. De hecho, en 2002 cuando ni siquiera era socio de la entidad se alzó con el Primer Premio de nuestro anual Certamen Literario dedicando sus versos al “Zorzal Criollo” y allí lo ganamos para siempre. Recuerdo como si fuera hoy hace casi un año cuando en mi condición de presidente del Centro Cultural del Tango Zona Norte promediando una reunión, hice cerrar abruptamente el trato de los temas institucionales para dar lugar al cántico del “Feliz cumpleaños” y al tradicional brindis por el amigo que ese día alcanzaba los ochenta. Sucede que nosotros lo teníamos nacido el 8 de Abril de 1929, coincidía con la habitual reunión de CD, y nos salíamos de la vaina para no perder la oportunidad de homenajearlo. Jorfer nos aclaró que su nacimiento se había producido unos días antes de esa jornada pero por capricho de los viejos de aquella época el registro se hizo con posterioridad. Lo cierto es que día más, día menos no se iba a empañar la fiesta y abundaron saludos y tirones de orejas.
Seguramente quienes compartimos tantos momentos lo vamos a extrañar, lo extrañará la audiencia a la que siempre trató con honestidad y respeto, lo extrañarán sus familiares directos entre los que sembró tantas enseñanzas de vida, lo extrañarán cantores y cancionistas a los que apuntaló y sirvió de vidriera para que el público apreciara sus condiciones.
No podemos certificar que haya plantado árboles pero libros, versos y canciones surgían de su pluma con una naturalidad asombrosa y un estilo que lo hace inconfundible. Luis Caroprese con lágrimas en los ojos me decía en su despedida: “se me fue alguien que fue algo así como mi viejo” y no exageraba para nada en los conceptos. Jorfer tenía ese rasgo paternal que lo hacía el consejero perfecto para quien lo solicitara, el ejemplo de tesón para los que iniciaban la lucha, el consultor obligado para quienes pretendían instruirse, el amigo incondicional para quienes supimos de su riqueza espiritual, el esposo perfecto y el padre ejemplar para su íntimo círculo familiar quienes lo “bancaban” cuando aún desoyendo consejos médicos se rebelaba y se mandaba a mudar del sitio donde estaba internado porque tenía que hacer su programa de tangos. Le trasciende a su paso físico por la vida su denodada labor en SADAIC y su trabajo como vocal en el Centro Cultural del Tango Zona Norte.
¡Gracias Jorfer!, los tipos como vos siempre dejan huella y no quiero citar la premonición de Troilo en Nocturno a mi barrio “que siempre estarás llegando” porque muchas veces suelo abusar de ella, pero sí voy a recordar a Julián Centeya, “El hombre gris de Buenos Aires” cuando en Mi viejo expresaba “que mundo habrá encontrado en su apoliyo, si es que hay un mundo pa´ los que se piantan, sin duda el cuore suyo se hizo grillo y su mano cordial, es una planta…”










+Enlaces

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

- Día Nacional del Bandoneón -

- Día Nacional del Bandoneón -
El 11 de junio se celebra el "Día Nacional del Bandoneón" en homenaje a un nuevo aniversario del natalicio del mayor exponente de ese instrumento, Aníbal Carmelo Troilo o simplemente...Pichuco